ROMPER LA UNASUR PARA VOLVER AL TIAR

LA IMPORTANCIA DE LA INTEGRACIÓN Y UNA NUEVA ARQUITECTURA DE SEGURIDAD REGIONAL

“Los notables cambios operados en el mundo y particularmente en nuestra región, han abierto las puertas a procesos de integración y de unidad que abarcan todo el espacio identificado como América del Sur y, en general, la América Latina y el Caribe. No es este, sin embargo el primer intento de integración. Existen, como se sabe, experiencias anteriores, lo que revela que éste, es un anhelo y un objetivo de nuestros pueblos. El hecho que tales objetivos no se hayan realizado, nos coloca ante algunas interrogantes al momento de enfrentar la materialización de un proyecto como la UNASUR”.
Alí Rodríguez Araque
Secretario general de UNASUR (2012 -2014)

El alcance a la que llegó la integración regional suramericana en los últimos años, nunca había existido, pues cultivaba en sí misma, la construcción de una arquitectura de seguridad y defensa de la región, con la creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), en comparación con tratados, instrumentos, acuerdos u organismos anteriores, por el especial énfasis en el Consejo de Defensa Suramericano (CDS) y la existencia de una propuesta de seguridad de característica cooperativa, basada en el fomento y la  profundización de medidas de confianza mutua para la creación de una “Fuerza Militar Suramericana”, cuyo interés común se impulsaba, en la órbita de la potencialidad de las gigantescas reservas de Recursos Naturales Estratégicos y su defensa.

LOS RECURSOS NATURALES ESTRATÉGICOS Y LA INTEGRACIÓN REGIONAL

Siendo el Continente Americano, quien ocupa el segundo lugar en términos de territorio y tercero en población, después de Asia y África respectivamente, dentro del cual, Suramérica ocupa un espacio geoeconómico con 18,7 millones de km2 y 397 millones de habitantes, que refiere al 57 % del continente Americano (OLADE, 2013) y 12 % en relación mundial, así como el 8 % de la población del mundo, con una inmensa riqueza natural y de diversidad que la proyecta como potencia en recursos naturales estratégicos (RRNNEE), Alí Rodríguez Araque, como Secretario General de UNASUR (2012 -2014), planteaba que éstos debían convertirse en el epicentro para alcanzar la “materialización del proyecto (UNASUR)”, aprovechando “los notables cambios operados en el mundo y particularmente en nuestra región” en el nuevo siglo, abriendo “las puertas a procesos de integración y de unidad que abarcan todo el espacio identificado como América del Sur y, en general, la América Latina y el Caribe” sin embargo, aclaraba que no era “el primer intento de integración”, agregaba “existen, (…) experiencias anteriores”[1].

Esta potencialidad del continente a la que se refería Araque se explica por sí misma al desglosar que la región, solo en el campo energético[2] posee cerca del 20 % de las reservas probadas mundiales de petróleo, ubicándose en la segunda posición, después del Medio Oriente, así como el 4,2 % de las reservas de gas[3]; y en el campo de recursos minerales y otros, según OLADE[4] posee las mayores reservas mundiales de niobio con el 98,44 %, litio en el 84,63 %, reino (53 %), tantalio (59 %), plata (42 %) y cobre (35 %), así como posee considerables cantidades de estaño (33 %), selenio (32 % ) y de hierro (18%), entre otros[5]. Igualmente, tiene la tercera parte de los recursos hídricos del mundo (32 %); 10 de sus países se encuentran entre los 47 con mayor índice de biodiversidad biológica. Sin incluir la importancia estratégica en la producción de alimentos para la población mundial. Sin embargo, no es una región de poder industrial, ni militar, ni científico, ni tecnológico[6].

Visto de esta forma, la suma de las potencialidades de la región suramericana, abraza un bosquejo de la importancia estratégica que tiene la misma y cómo un proceso de integración le permite proyectar el poder que en términos de RRNNEE tiene y no como países catalogados históricamente como fuente de materia prima; Recursos Naturales Estratégicos que corresponderían a la importancia que genera su no sustitución, ni imitación actual, además de su disponibilidad y distribución, relacionado a su requerimiento indispensable para todos los actores del mundo.

EL EMPEDRADO CAMINO DE LA INTEGRACIÓN REGIONAL

Hablar del proceso de integración que se venía gestando en Sudamérica, remite firmemente a hablar de América Latina, pues desde esta perspectiva, han sido los planteamientos históricos respecto al caso, así lo expresaba en una oportunidad el Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez: “Para mí, lo fundamental es el ideal de Bolívar: la unidad de América Latina. Es la única causa por la que estaría dispuesto a morir”. Evidentemente, no es un tema nuevo. Se supone, el objetivo de la integración, es crear una unidad que de mayor fortaleza a los estados miembros, basado en los intereses que conducen el proceso, con una envión externo de crisis o amenaza para encender una etapa superior; la actitud de las élites, y diría yo, de los líderes y el pueblo que lo acompaña; y la democracia de los estados como un elemento cultural[7].

Así es como, se ha planeado, que la integración de los países suramericanos, producto de una cooperación efectiva, dará a ellos mismos una estructura ordenadora, que algunos han llamado “megaestado”[8], para tratar de constituir un polo ascendente de poder, el cual debe contener elementos como la valoración de la cultura, un mercado común, la integración física, moneda única y amplio acceso a las tecnologías.

Para reflejar los llamados procesos de integración que se han llevado a cabo en nuestra región, precisamos hacer un breve recorrido cronológico, que para cuestiones didácticas dividimos en tres momentos. Ver imagen siguiente.

Resumen cronológico del Proceso de Integración Regional político y económico en América Latina y El Caribe

Un primer tiempo, que corresponde a la II Guerra Mundial y particularmente a la Guerra Fría, primero de carácter hemisféricos y políticos entre 1942 y 1948, marcado por el tema de seguridad de la región para la alianza de los países latinoamericanos con EEUU, iniciándose en 1942, con la Junta Interamericana de Defensa (JID), dentro de la Unión Panamericana, en Brasil, encomendando a “un Comité Especial integrado por los Embajadores de Brasil, Venezuela y Panamá en los Estados Unidos, la tarea de precisar la especialidad de oficiales que la integrarían y el lugar dónde quedaría instalada la Junta (…) para estudiar y sugerir la defensa del continente, en virtud de la amenaza que representaban las Potencias del Eje en la Segunda Guerra Mundial”[9].

Paradójicamente, en Río de Janeiro, la Conferencia Panamericana, aprobó una resolución que dio origen al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR) en 1947, “reafirmando un principio de solidaridad continental esgrimido por Washington, en función de enfrentar cualquier situación que pusiera en peligro su paz en América Latina y adoptar las medidas necesarias, incluida el uso de la fuerza”[10], por lo tanto, es catalogado como un mecanismo de los Estados Unidos para defender sus intereses geopolíticos en la región, en el contexto de la Guerra Fría y de la lucha contra el comunismo.

Y si bien, se constituyen como instrumentos de cooperación en el ámbito de la seguridad, ambos quedaron evidentemente deslegitimados, a partir del ejemplo más relevante que corresponde a la Guerra de Las Malvinas en el año 1982, donde EEUU, Colombia y Chile rechazaron su invocación a favor de Argentina; siendo denunciado por México, y posteriormente por Ecuador, Venezuela, Bolivia y Nicaragua. No obstante, estos instrumentos, siguen formando parte de la Organización de Estados Americanos (OEA) creada en 1948. Si bien, la JID fue creada durante la Segunda Guerra Mundial, el TIAR y la OEA, correspondieron al período inmediato, la Guerra Fría; Latinoamérica formaba parte de los aliados de EEUU, con dominio económico y político sobre estos países y por ende en las decisiones que se tomaran, como en evidencia, vuelve a sucederse en los actuales momentos en nuestra región.

Bajo este esquema, nace la Escuela de las Américas creada en 1946 y según Luzzani[11] citando a Military Review de abril de 1970, se estableció para entrenar a hombres y militares en una amplia gama de habilidades y doctrinas, y a partir de 1954 la mayoría eran latinoamericanos[12], convirtiéndose en el espacio de adoctrinamiento de donde provienen la mayoría de los militares que establecieron dictaduras sangrientas en la región, debilitando las democracias y por ende impactando cualquier mecanismo de integración.

En este tiempo, además de hemisféricos, con predominancia en el tema de la seguridad, también se desarrollaron procesos de carácter subregional (1951 – 1981), generalmente económicos. Como mencionamos, el tema de seguridad estaba relegado a la “Doctrina de Seguridad Nacional o hemisférica” de EEUU, para los países latinoamericanos y el control de la expansión comunista.

En este ámbito, los organismos de tipo subregional, fueron estructurados fundamentalmente a partir de una visión económica, tales como la Organización de Estados Centroamericanos (ODECA) creado en 1951 y sustituido por el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) de 1993; dándose posteriormente inició, a la primera propuesta de integración latinoamericana en 1960 con la Asociación Latinoamericana de Libre Comercio (ALALC) sustituida por la Asociación Latinoamericana de Integración  (ALADI)[13] en 1980; y de allí en adelante instrumentos como el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) creado en 1959 y el Parlamento Latinoamericano (Parlatino) creado en 1964. En 1969, la Comunidad Andina de Naciones (CAN), en 1973, la Comunidad del Caribe (CARICOM), el Sistema Económico Latinoamericano y del Caribe (SELA) de 1975 y la Organización de Estados del Caribe Oriental (ODECO) creada en 1981.

Como segundo tiempo, se suman los procesos de integración Post Guerra Fría: de corte subregional, y carácter económico. Se debatía el tema de la seguridad de corte hemisférico y su transformación de la amenaza del comunismo al concepto de “nueva amenazas”.

Culminada la Guerra Fría, durante 1994 y en paralelo, se creaba el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) y el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), ambos de corte subregional, en el ámbito económico.

En este período, se creó también la Comisión de Seguridad Hemisférica (CSH) en 1995, con el propósito de recomendar a la OEA un nuevo concepto sobre la seguridad hemisférica, el cual “facilitó la incorporación de un extenso y heterogéneo listado de amenazas a la agenda de seguridad”[14], entre ellas, el terrorismo, el narcotráfico, etc.

Y por último, un tercer tiempo relacionado a los procesos de Integración Post 11-S: de corte eminentemente subregional, de carácter político y económico. El tema de la seguridad de corte subregional, adquiere vital importancia para la paz de la región.

Es después del 11-S, que se vuelve a intentar un esquema de integración en América Latina, que “será la bisagra caracterizada por el descenso relativo de EEUU, y el ascenso relativo de otras potencias retomando con fuerza la doble dinámica global – regional”[15]. En este sentido, el comercio internacional se convierte inmediatamente para EEUU en la segunda prioridad después de la campaña contra el terrorismo internacional, así lo reflejó el Secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, a un mes de la tragedia, cuando refirió que “la campaña contra el terrorismo sigue siendo nuestra mayor prioridad.” (…) “Entre otras prioridades, nada es más importante que el comercio internacional”[16], esto con el fin de promocionar un Área de Libre Comercio de las Américas que permitiera, según sus propios planteamientos “restablecer el crecimiento económico perdido”[17]del país norteamericano, sobre la idea de un fuerte sistema económico global con liderazgo estadounidense, convirtiéndose el Área de Libre Comercio para las Américas (ALCA) en el segundo paso para el control hemisférico después del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) de 1994, como iniciativa del presidente George Bush desde 1990. Esta propuesta, como es conocida, fue enérgicamente rechazada en el 2005, liderados por los países del MERCOSUR[18] y Venezuela, y a partir de entonces se define un nuevo proceso de integración política y económica en América Latina, sin la presencia de EEUU y Canadá.

A partir de aquí, en un mundo inmerso “en el debate de los escenarios transpolar, apolar, o multipolar”[19] del que no escapa esta región del mundo, nace en el 2004, como contrapartida a la propuesta del ALCA, la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América – Tratado de Comercio de los Pueblos (ALBA – TCP); posteriormente, se crea en el 2008, la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR),que se puede analizar a partir de la concepción de “nuevos regionalismos” por la diversificación de los ámbitos en los cuales pretendió accionar (en lo político, económico, social, cultural, ambiental, energético y de infraestructura) partiendo de la construcción de una identidad y Ciudadanía Suramericana[20]; con un aspecto de relevancia histórica en la región, por la creación a lo interno del Consejo de Defensa Suramericano (CDS). Sin embargo, no se puede dejar de mencionar que en el 2010 se creó la Cumbre de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC); pasando a ser, tanto la UNASUR como la CELAC, los principales organismos de integración política que incluían a todos los países de Suramérica y América Latina, respectivamente.

Tampoco, puede dejar de mencionarse, que en el 2011, se funda la Alianza del Pacifico (AP) en el ámbito económico, cómo una iniciativa de integración regional​ conformada por cuatro países miembros: Chile, Colombia, México y Perú, recibiendo críticas por parte de varios líderes de países de América del Sur, quienes la interpretaron como una estrategia fragmentadora del entonces, proceso de integración Suramericano, por la firma de tratados de libre comercio que sostienen los cuatro países de la Alianza con EEUU, el cual se ha visto afectado desde que se inició por el país norteamericano su política proteccionista. Y en torno al MERCOSUR, en la actualidad se fomenta un acercamiento para la proyección económica y comercial con la Unión Europea, inclusive el Asia Pacífico.

DE LA UNASUR Y LA VUELTA AL TIAR

Ahora bien, la UNASUR como organismo de integración vino a convertirse en el de mayor liderazgo en Suramérica por integrar por primera vez, en términos geopolíticos a los doce países de la región. Sin embargo, es ineludible comentar el impacto que tuvo la IV Cumbre de las Américas realizada en Mar del Plata, y el rechazo al ALCA, que en definitiva ya estaba consensuada desde las anteriores cumbres de 1994, 1998 y 2001, donde sólo había mostrado desacuerdo Venezuela (2001), sumando para el 2005 a Brasil y Argentina, como peso contundente, más Paraguay y Uruguay (el bloque del Mercosur actualmente) para la declaración definitiva, que en palabras de Jorge Taiana, quien fungía como Coordinador Nacional de esa cumbre por la Argentina, planteaba: “esa firmeza y esa convicción en la unidad latinoamericana fue la que impulsó el posterior nacimiento de la Unión de Naciones Sudamericana[21], refiriéndose a Néstor Kirchner, Hugo Chávez y Luís Ignacio Lula Da Silva, presidentes latinoamericanos en esa fecha, con destacada participación en el impulso del nuevo proceso integracionista.

Nacido UNASUR, desde mayo de 2008, no fue hasta el 2011, que jurídicamente obtiene plena vigencia su tratado constitutivo por la sumatoria del noveno país con aprobación de su parlamento[22]. Entre sus objetivos una integración para una identidad suramericana, económica, política, social, cultural, de infraestructura y energética, con participación en el escenario internacional. Retomando, al Estado como el actor más importante en el plano regional.

UNASUR fue estructurada inicialmente por órganos entre los cuales destaca el Órgano de consulta, cooperación y coordinación en materia de defensa, según el tratado constitutivo relacionado específicamente en su artículo 3º letra s[23], que corresponde al Consejo de Defensa Suramericano (CDS) de diciembre de 2008, sin embargo es importante destacar que desde el mismo momento de la suscripción de la UNASUR “las presidentes y presidentas acordaron y decidieron sin precedentes: crear un grupo de trabajo para elaborar el estatuto de un Consejo de Defensa” (…) “incorporándose por primera vez, la defensa como una dimensión constitutiva de la integralidad del proyecto de unión regional”[24].

Antes de la firma del tratado constitutivo de la UNASUR sucedió un incidente que generó conflictos en la región, correspondiente al episodio entre Ecuador y Colombia, por el asesinato de Raúl Reyes, número dos de la Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en territorio ecuatoriano en el 2008, por el bombardeo que ejecutara la Fuerza Aérea colombiana, en una incursión ilegal, en pleno proceso de acuerdo humanitario donde Ecuador y Venezuela participaban, quedando finalmente involucrada está última (Venezuela) en un conflicto que se extendió hasta 2010, cuando se reanudaron las relaciones diplomáticas con el recién electo presidente Santos, una vez entregado el poder por Álvaro Úribe Vélez, quien admitía luego “le faltó tiempo” para intervenir militarmente al país vecino.

Este puede considerarse como un detonante que fortaleció la búsqueda de resolución de conflictos con apoyo de terceros países de Suramérica y por ende la UNASUR, sobre todo porque en el marco de este escenario se realizó, la denuncia de amenaza que representaban las operaciones de las siete bases militares por parte de EEUU en Colombia[25]; los incidentes por la denuncia que acusaba a Venezuela de vender armas a las FARC[26], las mismas que habían sido robadas cuatro años antes de la llegada al poder del Presidente Hugo Chávez; y la supuesta presencia de éstos en territorio venezolano. En este contexto, entró en acción la UNASUR; en este contexto, en el 2019, se revive el TIAR de la mano de los gobiernos desintegradores de la región y el mismo fantasma, Venezuela, las FARC, la nueva amenaza, el narcotráfico, cuándo es el gobierno de Colombia, su Estado, y sus incumplimientos a los acuerdos de paz y su alianza militar con EEUU y la OTAN, la que pone en riesgo a la región.

Sin embargo, no fueron sólo estos incidentes, la UNASUR destacó su participación, y la apuesta a la resolución de los conflictos, sin intervención de organismos extra región en la crisis de Santa Cruz de Bolivia, por el intento de secesión de la zona de mayores recursos naturales estratégicos del país, lo que se calificó como un intento de Golpe de Estado; además se le suma, la participación para frenar el intento de Golpe de Estado en Ecuador al presidente Rafael Correa en el 2010; así como en la ruptura del orden democrático de Paraguay en 2012; igualmente se reunió por la crisis diplomática entre Italia, España, Portugal y Francia, en la negación del espacio aéreo al avión presidencial de Evo Morales en el 2013; y también se pronunció en la destitución de Dilma Rousseff en Brasil en 2016[27]a través de su Secretaría General.

Y pareciera lejano, pero hasta el 2017, UNASUR, acompañó en Venezuela en los diálogos de paz, convocados por el presidente Nicolás Maduro para poner fin a la crisis política de carácter violento que promovieron y promueven sectores de oposición al gobierno, desencadenando en ese entonces en las llamadas “guarimbas”, y en el cual el bloque manifestaba en sus últimos comunicados que “todos los Estados miembros de UNASUR, sin excepción, en el desarrollo del Tratado Constitutivo, rechaza(ban) cualquier intento de desestabilización democrática de orden externo o interno en el hermano país”[28]. Justo por estas posturas, en defensa de la estabilización y la paz de la región, el grupo de Gobiernos de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Paraguay y Perú, anunciaban en 2018 su decisión de “suspender por tiempo indefinido su participación”[29], alegando que Venezuela y Bolivia bloqueaban su funcionamiento.

Una vez, fuera de la UNASUR y con pasos firmes, principalmente estos gobiernos, van ejecutando el trazado perfecto de la política norteamericana para poner en bandeja de plata, el desmembramiento de la integración latinoamericana y la región como zona de paz, acompañando la escalada de todas las opciones puestas sobre la mesa, incluyendo la intervención militar por parte de EEUU en suelo venezolano, entre sus objetivos, los recursos naturales, el petróleo; acompañando los mismos gobiernos, en una fina línea en estos momentos con el TIAR, como mecanismo, en contra del país sudamericano, al que además, no pertenece, y cuya invocación es través de la OEA, al que también denunció desde 2017 y se desincorporó en 2019. Medido en tiempos, un viaje al pasado, un viaje a 1947.

Si seguimos enumerando, UNASUR también se pronunció a favor de Argentina en la “reestructuración de su deuda soberana”. Y más allá de los conflictos de la región, también participó en la cumbre BRICS – UNASUR. Como puede observarse, intervenía en una agenda eminentemente política, basado en principios de democracia, soberanía, integridad e inviolabilidad territorial, y la no intervención en asuntos internos, garantizando el estado de derecho en sus Estados miembros, buscando la paz y solución pacifica de las controversias, tal como se plantea en los principios del CDS, que nace[30] para consolidar a la región como una zona de paz, democrática y de desarrollo integral, con identidad suramericana y generando consensos para la cooperación regional en materia de defensa.

En este plano y desde los conceptos de la seguridad internacional, el CDS a través del Centro de Estudios Estratégicos de Defensa (CEED)[31] promovía una arquitectura de seguridad[32] como “la forma de empleo real o potencial del instrumento militar por parte de los Estados, correspondiente al nivel de seguridad tradicional”, en la cual se fomenta, como así quedó planteado en los objetivos del CDS, las medidas de confianza mutua[33] con acciones bilaterales y multilaterales, destinadas a prevenir situaciones de crisis y de conflicto, en todo caso, como las ya ocurridas en la región, para disminuir las diferencias y aumentar la confianza en las relaciones. pudiendo afirmarse[34] que se realizaba un esfuerzo encaminado a su consecución, para avanzar desde la etapa de erradicación de desconfianza, con el fin, de lograr una seguridad cooperativa como nivel superior de la efectiva aplicación de las mismas; y un principio claramente definido, denominar a Suramérica zona de paz, abandonando las hipótesis de conflicto entre los Estados miembros y generar consenso para el proceso de integración, evaluando el grado de interoperatibilidad de los instrumentos militares, dándole importancia al tema de la investigación, desarrollo y producción en materia de defensa, pero sobre todo, la construcción de una doctrina militar suramericana. Todo eso había que romperlo.

Incluso, basado en el interés nacional de cada país (la defensa de los RRNNEE) convertido en el interés regional como estrategia superior, se presentó en 2014[35] una propuesta con el fin de superar los avances que hasta el presente se habían logrado en materia de “cooperación hacia adentro”, para comenzar a articular el proceso de “disuasión hacia afuera”, que implica como instrumento tangible, la creación de una “Fuerza Militar Suramericana – FMS”, bajo la dirección política de los países, frente al eventual accionar de terceros Estados, cuyos factores de riesgo y amenaza son de carácter extra regionales, atentando contra la integridad territorial de la región y sus activos comunes; resaltando, que es el Consejo de Defensa Suramericano, la única y más importante medida que en materia de defensa y seguridad, han tomado líderes políticos de la región, el cual alcanzó avances considerables en la unificación de la visión común para la misma, enmarcado en una arquitectura de seguridad, que bien vale la pena destacar, nunca ha sido desarrollada.

Esta cima que se alcanzó con la creación de UNASUR (Y CELAC), se vieron en los últimos cuatro años, esfumados, a un nivel de descomposición más apresurado, que el infringido para la conquista y la puesta en marcha de estos instrumentos. La consecuencia directa de un cambio de políticas llevadas a cabo por el ascenso de una élite ideológicamente contrario a la integración sudamericana y de toda la América Latina y El Caribe, claramente identificados en Mauricio Macri en Argentina, con Temer y Bolsonaro en Brasil, Duque en Colombia, Piñera en Chile, Kuczynski y Vizcarra en Perú, Cartes y Abdo Benítez en Paraguay y finalmente, Moreno en Ecuador, incluyendo a Luis Almagro desde la OEA, quienes diezmaron la integración regional, retornando a un alineamiento directamente proporcional a las políticas de EEUU, mediante la conformación del Grupo de Lima para discutir exclusivamente sobre Venezuela, por considerarlo un tema “muy muy importante” para el país norteamericano y que sin ningún disimulo afirman tener “mejor relación con los países que nos han apoyado en este tema”[36], mismos gobiernos, que en representación de sus naciones, crearon en el 2019, con el fin de enterrar a la UNASUR, al Foro Para el Progreso de América del Sur (PROSUR), como una “una herramienta de cooperación, de diálogo sin ideologización alguna”[37] y sin Venezuela, el enemigo común del bloque.

PLANTEAMIENTO FINALES:

En el contexto actual y basado en las coincidencias, puede resumirse en dos, las causas que, han impedido el logro de una cooperación y posterior integración regional efectiva. Por una parte, la profunda influencia política y económica de EEUU, quien ha marcado los intentos de cooperación como proceso de la integración regional, alineado firmemente a sus propios intereses, para mantener el control sobre la región, que incluye sus RRNNEE; por otra, lo relativo al impulso propio de un proceso de integración que es: la falta de interés común para su desarrollo.

En referencia a estos planteamientos, Cohen[38], sobre América Latina en el nuevo siglo, destaca la importancia que tiene para EEUU en la actualidad:

“con el colapso de la Unión Soviética, América del Sur llegó a ser visto por los Estados Unidos como algo periférico a sus propios intereses estratégicos y económicos (…) esto ha cambiado drásticamente desde el nuevo siglo con la competencia entre los Estados Unidos, la Europa marítima, China y Japón por la riqueza de sus recursos. (…) América del Sur se ha convertido en una región geopolítica independiente que forma parte del mundo marítimo, ya no es el satélite de la geoestratégica de Estados Unidos que fue durante la guerra fría[39].

Y por otra parte, Costa[40], además de coincidir con la influencia de EEUU en la región, plantea que entre los principales problemas del continente sudamericano esta: el no entendimiento generalizado de las élites intelectuales del sub continente, que América del Sur es una economía periférica, provenientes entre otras cosas de la inacción o mala actuación de los gobiernos en el fomento o en el equilibrio del desarrollo.

En este sentido, ha fallado en el liderazgo político de nuestros países, el engranaje de una visión común para el desarrollo del potencial Suramericano, el cual tuvo su mayor impulso después de los acontecimientos del 11 – S; y que en los últimos cuatro años tuvo un viraje ideológico hacía la influencia, la directriz y los intereses de EEUU en la región; siendo necesario en los nuevos tiempos, incrementar la voluntad política para concretar niveles superiores de integración, que fueron truncados por la no continuidad de Lula Da Silva en el poder político y la desaparición física de Néstor Kirchner y Hugo Chávez como principales impulsores de este último proceso iniciado, impactando en la concreción del mismo, quedando en manos del relevo de dirigentes rescatar la búsqueda de la unificación de criterios, que permita a la región convertirse en un polo ascendente de poder en un mundo cada vez más complejo; y que por otra parte permita a la máquina del tiempo volver de 1947 al siglo XXI.


[1] (Rodríguez, 2012). Propuesta que elevó el Secretario General; Dr Alí Rodríguez Araque, a las jefas y Jefes de Estado y de Gobierno a los países integrantes de UNASUR, el 30 de noviembre de 2012 en Lima-Perú. Los recursos naturales como eje dinámico en la estrategia de integración y unidad de nuestros países. (pág. 16). Quito: UNASUR.

[2] (Bp, 2018) Según Bp, el petróleo, el gas y el carbón representa el 85,1 % de la matriz de energía primaria mundial, de aquí la importancia de las reservas. Bp. (06 de 2018). Bp Statistical Review of World Energy. Recuperado el 15 de 06 de 2019, de https://www.bp.com/content/dam/bp/business-sites/en/global/corporate/pdfs/energy-economics/statistical-review/bp-stats-review-2018-full-report.pdf

[3] (Bp, 2018).

[4] (OLADE, 2013, págs. 19-25). Potencial de recursos estratégicos y minerales de América del Sur.Coincidencias jurídicas hacia una estrategia nacional. Recuperado el 03 de 11 de 2014, de http://www.unasursg.org/uploads/3c/c7/3cc78ee394cd00b8b28a8f4c6df5e567/Potencial-Recursos-Energeticos-y-Minerales-en-AS.pdf

[5] Además posee el 20 % de cobre, 17 % de manganeso, 17 % de molibdeno, 15 % de oro, 14 % de níquel, 13 % de zinc, 10 % de plomo.

[6] (Rodríguez, op cit, pág. 4)

[7] Dosenrode, S. (2012). El análisis de la integración regional en una perspectiva comparativa. En R. Bernal-Meza, & S. Quintanar, Regionalismo y orden mundial: Suramérica, Europa, China (pág. 401). Cuidad Autonoma de Buenos Aires: Grupo editor Latinoamericano.

[8] (Costa, Estrategia Nacional. La cooperación Sudamericana como camino para la inserción internacional de la región, 2005)

[9] (Junta Interméricana de Defensa, 2019). Fomentando y Fortaleciendo la Confianza y Seguridad Hemisférica. Recuperado el 18 de 09 de 2019, de http://www.jid.org/?page_id=285

[10] (GRANMA, 2019). (18 de 09 de 2019). TIAR contra Venezuela: cualquier semejanza con la historia no es pura coincidencia. Recuperado el 16 de 09 de 2019, de http://www.granma.cu/mundo/2019-09-16/tiar-contra-venezuela-cualquier-semejanza-con-la-historia-no-es-pura-coincidencia-16-09-2019-21-09-53

[11] (Luzzani, 2012, págs. 119-121). Territorios vigilados. Como opera la red de bases militares norteamericanas en Sudamérica. Buenos Aires: Debate.

[12] En referencia a la Escuela de la Américas, Eduardo Galeano, escritor uruguayo recordaba en un documental que puede encontrarse en http://www.youtube.com/watch?v=ezdaRdWx7vo, el propio Departamento de Defensa de los EEUU, en un documento publicado en septiembre de 1996 (EEUU instruyó a latinos en técnicas de ejecución y tortura), admitió haber cometido un error, al entrenar militares latinoamericanos en técnicas de tortura, secuestros, asesinatos y desapariciones forzadas.

[13] Primer organismo de carácter económico, sin la participación de EEUU, ni de los países centroamericanos.

[14] (Bartolomé, La seguridad Internacional post 11s: Contenidos, debates y tendencias., 2006, pág. 147)

[15] (Battaleme, 2012). Volver a las raíces: geopolítica material en un mundo en transición. Revista de la Escuela Superior de Guerra Nº582.

[16] (Powel, 2001). Put Trade on the Fast Track. Wall Street Journal. Recuperado el 27 de 10 de 2014, de http://online.wsj.com/articles/SB1003191262151564320 Traducción propia.

[17] Ibid.

[18] Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay. Venezuela ingreso a MERCOSUR en el 2012.

[19] (Battaleme, op cit)

[20] Tomando en consideración el preámbulo del tratado constitutivo de la UNASUR.

[21] (Taiana, 2013). A ocho años del “NO AL ALCA”. Iniciativa. Recuperado el 27 de 10 de 2014, de http://espacioiniciativa.com.ar/?p=12352

[22] Uruguay se convirtió en el noveno país con aprobación de su parlamento para el ingreso a la UNASUR.

[23] Según artículo 3 letra s del Tratado Constitutivo de UNASUR: La Unión de Naciones Suramericanas tiene como objetivo: el intercambio de información y de experiencias en materia de defensa.

[24] (Forti, 2014). La defensa de los recursos naturales en Suramérica. Aportes para una estrategia regional. Defensa y recursos naturales (pág. 29). Buenos Aires: UNASUR.

[25] Para Venezuela, las bases eran una amenaza a los gobiernos de la región no alineados con EEUU; para Brasil, junto con la reactivación de la IV Flota, estaban vinculadas con el descubrimiento de las reservas petroleras en el atlántico” (Luzzani, op. cit, pág. 252).

[26] Posteriormente, Venezuela presentó pruebas a través de un video de http://www.youtube.com/watch?v=EmTEoXTBpqM del ELN del 27 de febrero de 1995, donde se evidencia que lanzacohetes vendidos en 1980 por Suecia, habían sido robados en 1995 a un puesto militar fronterizo, cuatro años antes de la llegada al poder del Presidente Hugo Chávez.

[27] (UNASUR, 2016). (01 de 09 de 2016). Comunicado de la Secretaria General de UNASUR sobre los útlimos acontecimientos en Brasil. Recuperado el 19 de 09 de 2019, de https://twitter.com/unasur/status/771409108230664192/photo/1?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E771409108230664192&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.telesurtv.net%2Fnews%2FUnasur-activa-reunion-de-cancilleres-tras-golpe-en-Brasil-20160901-0042.h

[28] (UNASUR, 2017). UNASUR continuará acompañando a Venezuela para buscar el diálogo y la paz. Recuperado el 18 de 09 de 2019, de http://www.unasursg.org/es/node/162

[29] (LA NACIÓN, 2018). (21 de 04 de 2018). La Argentina y otros cinco países abandonan la Unasur. Recuperado el 18 de 09 de 2019, de https://www.lanacion.com.ar/politica/la-argentina-y-otros-cinco-paises-abandonan-la-unasur-nid2127623

[30] Artículos 4 y 5 del Estatuto del Consejo de Defensa Suramericano, referidos a los objetivos generales y específicos.

[31] CEED. (15 de 08 de 2014). V Reunión de Ministros y Ministras de defensa de UNASUR. Página oficial Centro de Estudios Estartégicos de Defensa. Recuperado el 07 de 11 de 2014, de http://www.ceedcds.org.ar/Espanol/04-Eventos/0035-Eventos.html

[32] (Bartolomé, op. Cit, pág 206 -209)

[33] (Rojas A, 2002). Las medidas de confianza mutua y perspectivas de seguridad:Perspectivas desde Chile. Fasoc, año 17. Nº 1 – Nº 2. Recuperado el 01 de 11 de 2014, de https://ar.groups.yahoo.com/neo/groups/maestriaesgpolint/files/PIC%20-%20Unidad%204/

[34] (Rojas A, 2002). Las características que se deben cumplir en las medidas de confianza mutua son: transparencia y apertura, predictibilidad, reciprocidad y equivalencia, mejoramiento de la comunicación, estabilización y proyección de relaciones, factibilidad y realismo en la ejecución, coherencia con otras políticas, verificación y contar con soporte social.

[35] (Forti, op. Cit). Conferencia “Defensa y recursos naturales estratégicos”.

[36] (INFOBAE, 2019). (10 de 09 de 2019). El embajador norteamericano ante la OEA pidió que el que gane las elecciones en Argentina defienda los derechos humanos en la región. Recuperado el 18 de 09 de 2019, de https://www.infobae.com/america/eeuu/2019/09/10/el-embajador-norteamericano-ante-la-oea-pidio-que-el-que-gane-las-elecciones-en-argentina-defienda-los-derechos-humanos-en-la-region/

[37] (El Espectador, 2019)  (22 de 03 de 2019). Sudamérica entierra a la Unasur de Chávez, Kirchner y Lula. Recuperado el 18 de 09 de 2019, de https://elpais.com/internacional/2019/03/22/argentina/1553281368_627367.html

[39] (Cohen S. , 2009, pág. 147). Traducción propia

[40] (Costa, op. Cit, pág. 145)

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