DE LA VENEZUELA EXPORTADORA DE CACAO Y CAFÉ AL PETRÓLEO

El papel asignado a los países productores de materia prima

“ahí está el secreto de ser un país subdesarrollado o pasar a ser un país desarrollado; un país productor de materia prima jamás se va a desarrollar, ni en el capitalismo, ni en el socialismo, ni en el feudalismo, ni en nada, nunca, esa fue la condena que nos impusieron a nosotros”

Hugo Chávez Frías

Acto con motivo de la suscripción de convenios de aseguramiento de materias primas y semielaboradas con el sector transformador venezolano (2005)


Partiendo de que el sistema agroalimentario tiene condición de carácter estratégico, es componente del poder nacional y por ende de la seguridad de la nación, en el marco de la competencia por los recursos naturales en el mundo, y una vez dejado una parte del sistema agroalimentario descrito, en lo que denominamos el ciclo de la oligopolización y transnacionalización de la industria alimentaria nacional pública y privada[1]; en este aparte, nos dedicaremos a la configuración del control de la producción primaria de alimentos en Venezuela, siempre tomando en consideración que es el autoabastecimiento de alimentos de interés vital para la existencia del Estado, y vital para la existencia de la población.

LA VENEZUELA AGROEXPORTADORA, DURANTE LA REVOLUCIÓN INDUSTRIAL

Así como es evidente que, los alimentos de consumo masivo en Venezuela son controlados por oligopolios nacionales transnacionalizados y transnacionales, también es de conocimiento general que el país ha basado su economía en líneas generales, en relación a la monoexportación, la misma fuertemente arraigada al factor tierra; desde mitad del siglo XVII y primera mitad del siglo XVIII, las exportaciones de cacao convertían al país en agroexportador dependiente del monocultivo, correspondiendo las mismas al 75 % del total; posteriormente fue desplazado por el café bajo los mismos esquemas y en el siglo XIX ya representaba el 83 % de las exportaciones; situación que perduró hasta la aparición del petróleo[2], el cual ha llegado a representar incluso el 95 % de éstas. Revisemos el contexto mundial.

La disputa entre Inglaterra y España por el poder mundial:

En el siglo XV, con la colonización del continente americano, se desplaza la disputa por el poder mundial del Mediterráneo al Atlántico, dirigiendo todas las miradas “hacia el nuevo continente” y lo que algunos definen como “el comienzo de la expansión económica y política de Europa”, coincidente con el “origen de las estructuras hegemónicas del poder mundial y la formación de los grandes estados nacionales” con la unificación de sus territorios y por ende de la unidad nacional, en este caso de España, Francia e Inglaterra; por lo tanto es, en el nuevo continente que “se producirá la confrontación anglo-española” (…) “sostenida por Inglaterra contra España por la hegemonía del mundo” a la que termina imponiéndose, cuando alcanza la característica de primer Estado industrial y lo que conocemos como el “epicentro” de la Revolución Industrial gracias al carbón y las máquinas a vapor como el ferrocarril y los transatlánticos botados a partir de 1838, que permiten la penetración al corazón de los continentes; haciendo muy rentable para los países europeos importar “las materias primas voluminosas y pesadas (que) no podían haberse concentrado nunca para la industria, ni podrían haberse encontrado alimentos para las poblaciones industriales”, como el trigo, cuero, cobre o café en grandes cantidades[3].

Un ejemplo claro de ello, es la “fundación en Londres de la línea naviera Real Compañía de Correos” y su oferta de paquetes de vapor (…), regularizando “el tráfico directo entre Inglaterra y Venezuela, al reducirse el tiempo de transporte”, cuyo primer vapor llega en 1840 al Puerto de La Guaira”, el cual se constituyó como una ventaja adicional con mayores beneficios por la reducción de los costos en fletes, seguros y gastos de embarque y reembarque[4].

En este sentido, es importante destacar que durante la Venezuela exportadora de cacao y café, privaba “el poder de los conquistadores (españoles) y sus descendientes” constituidos en grandes propietarios que durante estos siglos consolidaron su poder económico, en este entonces, sobre el oligopolio de la tierra, en una clase de “grandes señores” que imponen su voluntad y explotan a su antojo a una vasta masa de desposeídos integrada por indios, mestizos y negros esclavos[5], donde sus plantaciones de cacao, tabaco, caña de azúcar, algodón y después el café componen un cuadro productivo de explotación extensiva de la tierra e intensiva del hombre, como formas vigentes para la época[6].

Son estos mismos señores de la tierra[7], “los que se rebelan contra la autoridad de España en nombre de sus intereses económicos”, demandando “la libertad de comerciar con otros países”[8], y por el otro lado Gran Bretaña, con su “objetivo estratégico” de imponer con su idea económica “a nivel mundial, los principios del libre comercio, a fin de que otros Estados no alcanzasen el umbral del poder”[9] o sea, la industrialización[10], y con ello, mantenerse como la primera potencia mundial.

Es este período de la Revolución Industrial, coincidente con el “período cuando la América española emprende su lucha por la independencia”, que en Venezuela se gesta entre 1810 y 1823 contra el imperio español, “engendrándose, al mismo tiempo, una guerra civil –enmascarada o abierta- según los casos- entre aquellos que conciben que el proceso independentista debe terminar en la unidad política de la América hispánica y aquellos que, desde las ciudades-puertos, aliados a Inglaterra, piensan que lo más conveniente a sus intereses es que (…) se conformen, alrededor de las polis oligárquicas, una multiplicidad de Estados hispánicos”[11].

Bueno en Venezuela, después de 1830, con la desintegración de la Gran Colombia, como hecho preponderante del período independentista, que puede traducirse “en la derrota (de las ideas integracionistas) de Bolívar, San Martín, O’Higgins y Artigas, (se) sella el proyecto inglés de fragmentación y hace que la América española pase de la unidad a la dispersión”, y en el caso particular el país viene a convertirse en mero productor “proveedor de materias primas e importador de productos industriales, sin realizar ningún esfuerzo industrializador y perdiendo, de este modo, el tren de la historia por más de un siglo”[12]; siendo no más, la “Venezuela que destina a su agricultura, a la producción primaria para la exportación”, en lo que se llamó “el crecimiento del comercio exterior” con “la radicación de nuevas casas comerciales y la consolidación de algunas firmas que se habían instalado en la década anterior, en mayor proporción ingleses” entre los que se encuentra Jhon Boulton y sus conexiones con el mercado norteamericano, y por otra parte, el café pasa a “ocupar el primer lugar de las exportaciones, en tanto que el cacao pierde la preponderancia que había tenido desde el período colonial” pero, que vuelve a exportarse a España en 1837 con el restablecimiento de las relaciones comerciales y el reconocimiento de la independencia nacional, mediante el Tratado de Reciprocidad de 1845[13].

La disputa entre Estados Unidos y Gran Bretaña por el poder mundial:

Por otra parte y en el mismo contexto histórico, entre 1775 y 1783, se sucedía la guerra de independencia de los Estados Unidos, donde las trece colonias británicas se alzaban contra el Reino de Gran Bretaña, sellándose con el Tratado de París de 1783, (mismo año que nace nuestro Libertador Simón Bolívar); pero que continuó con enfrentamientos en su Guerra Civil hasta 1863 (fecha de término de la Guerra Federal venezolana), y al mismo tiempo llevaba a cabo un proceso de expansión territorial que comenzó en 1803 con la compra de Luisiana y continuó con el Tratado de Guadalupe Hidalgo (1848), en la cual México se vio forzado a ceder la ancha extensión de territorio que iba desde Texas a California, haciendo de EEUU “cuatro veces más grande que el territorio que había conquistado en la independencia formal”[14], convirtiéndose gracias a estos nuevos territorios, en el primer productor de oro del mundo (1849), que le serviría para trazar un robusto sistema ferroviario, como pieza clave del proceso de industrialización, y convirtiéndose con el paso de los años en el “primer Estado, Nación, continente, industrializado”[15]. Al mismo tiempo, diagramando el concepto de Hemisferio Unificado del Panamericanismo, como parte de la conocida Doctrina Monroe “América para los americanos”, para sostener a la región fuera de los límites de la influencia europea, en una política diseñada para evitar la intervención o el control en las repúblicas latinoamericanas recientemente establecidas que se habían revelado de España, y considerándolas su “patio trasero”, América del Sur de la cual Venezuela forma parte, pasó a convertirse en su reserva estratégica[16], tomando el rol principal en la hegemonía económica de la región.

DE LA VENEZUELA DEL CACAO Y EL CAFÉ AL PETRÓLEO

Desde 1819, se avizora en la disputa por el poder mundial entre EEUU e Inglaterra, el papel de Venezuela destinada a la producción de materia prima, relacionada fuertemente al café después de 1830[17]. En la cual, se resalta la importancia por ambos países para controlar los mercados sudamericanos y donde Gran Bretaña resalta la necesidad de evitar la influencia norteamericana en dichos territorios justificando que podría conducir a una “alianza de incalculable poder para establecer relaciones comerciales” y “emplear todas sus energías contra el comercio y el poder de Gran Bretaña”[18].

Son Estados Unidos, Gran Bretaña y Alemania quienes durante el período de 1831 – 1848, controlan las exportaciones e importaciones de productos desde Venezuela, observándose el papel preponderante de EEUU durante estos años, como destino de las exportaciones venezolanas (ver imagen 1).

Imagen 1. Destino de las exportaciones de Venezuela, expresados en pesos (1831 – 1848)

Por otra parte, Gran Bretaña en este mismo periodo con el paso del tiempo a convertirse en el principal origen de las importaciones de productos hacia Venezuela, correspondiente al dominio adquirido como primera nación industrializada y su protección a la industria nacional (ver imagen 2).

Imagen 2. Origen de las importaciones de Venezuela, expresados en pesos (1831 – 1848)

En este sentido, para los años 1840 en relación a Venezuela hay reportes del alejamiento de comerciantes británicos del país, cuyo lugar comenzaron a ocupar los alemanes[19]. Sin embargo, es importante resaltar, que en este período Gran Bretaña en el marco de su política proteccionista de su mercado interno contra los productos extranjeros, y en la captura de mercados de exportación para su productos, promovió el fortalecimiento del “productor doméstico” y “los intereses de la industria sobre el mero comercio”[20] por lo tanto, estuvo “orientada a proteger los intereses de los comerciantes especializados en la exportación de café cultivados en sus propias colonias”[21], y por ende a aumentar las exportaciones de productos británicos hacia otros países, incluyendo Venezuela.

Ya en los años 1880, comienza a ocurrir también el “descenso de las exportaciones venezolanas hacia Alemania” radicado “en la pérdida de competitividad del grano venezolano frente a otros países productores”, en la cual “prefiere adquirir el café en Brasil, Guatemala, e incluso en Haití y El Salvador, lo que significa la declinación del tráfico de ese producto con Venezuela” desencadenando a partir de 1895 “una fuerte baja en el mercado del café, por la sobreproducción del grano en Brasil” y con ello “la caída de los precios” convirtiéndose en un desastre para el café venezolano tachirense hacia donde se había trasladado el mayor eje cafetalero[22].

En este marco mundial, existió la Venezuela agroexportadora, que como mencionamos anteriormente, se extendió hasta finales del siglo XIX y principios del siglo XX, con “un carácter extensivo de agricultura latifundista, el absentismo[23] y la técnica atrasada con la que se explotaba la tierra” y un proyecto que luego de la Guerra Federal (1859 – 1863) se caracteriza por “el fortalecimiento de una burguesía comercial que prosperaba a expensas de la agricultura (…) de capitales (en su mayoría) ingleses y alemanes (que) establecen casas de importación monopolizando el financiamiento y la compra de productos agrícolas de exportación, trayendo a su vez, los artículos manufacturados de Europa”[24]; cuya matriz de explotación alcanza sus máximos niveles con “la crisis del café” y por ende de la contracción del comercio; situación que se mantiene hasta la aparición del petróleo, en el cual la agricultura que constituía la base material de país, “pasó a un lugar secundario en la escala de la riqueza social ante el descubrimiento y la explotación comercial[25]. Y, aunque en relación a los hidrocarburos, son las empresas inglesas las primeras en posicionarse en Venezuela en los procesos de exploración y comercio, con el tiempo Estados Unidos se antepone como el principal explotador y destino de las exportaciones petroleras venezolanas”[26].

En esta disputa por el nuevo comercio petrolero venezolano, vale la pena destacar algunos hechos durante el Gobierno de Cipriano Castro, que sufrió el Bloqueo Naval de Inglaterra, Alemania e Italia en 1902, con el fin de cobrar la deuda externa que el presidente se negaba a pagar; y donde EEUU, presionado por lo que se denominó finalmente la Doctrina Drago[27] termina mediando, logrando la firma en Washington del acuerdo para retirarse del país en 1903; pero por otra parte, la empresa New York Bermudez Company (norteamericana) respaldaba lo que se llamó la Revolución Libertadora (1902), con el fin de derrocar al presidente Castro por el aumento de las regalías e impuestos; y aunque desde 1885 la New York Bermudez Company se estableció en el país para la explotación de asfalto natural, también lo hace The Caribbean Petroleum Company para el petróleo en 1912, ambas subsidiarias de General Asfalt Company  (EEUU); siendo la segunda adquirida por Royal Dutch Shell (Anglo Holandesa) en 1913 y convirtiéndose al final en la empresa que inicia la explotación comercial formal del petróleo en Venezuela con el pozo Zumaque I en 1914.

En adelante, se inicia una etapa que define el carácter dependiente de Venezuela, asociado a la renta petrolera y que en el tema de la producción primaria de alimentos, igual al sector de procesamiento o manufactura, también se “desarrolló” enmarcado en el Tratado de Reciprocidad Comercial con EEUU desde 1939; la Ley de Desarrollo y Asistencia del Comercio Agrícola LP-480 de 1954, como parte de la Doctrina Truman del país norteamericano para la contención del Comunismo después de la II Guerra Mundial y; la posterior aplicación de la Revolución Verde iniciada en los años sesenta; como políticas destinadas a los países en desarrollo para la puesta en marcha del “poder de los alimentos”  por parte de EEUU en el mundo, o mejor dicho, una manera adicional de proyectar y controlar el poder mundial[28], asociado a una matriz energética, primordialmente hidrocarburífera, que revisaremos en adelante.

Planteamientos finales

Así como emerge la necesidad histórica de romper con el carácter monoexportador del país, primordialmente petrolero en la actualidad, dependiente del rentismo; es preciso también reconocer que es un recurso estratégico vital necesario para el desarrollo de la industrialización en todos los niveles, incluyendo el sistema agroalimentario; y por otra parte, no es la exportación de materia prima básica agrícola, la forma de romper con la dependencia, es preciso darle valor agregado a todo, y no seguir entre las aguas de, los que abrazan el papel que nos asignaron como productor de materias primas para los países industrializados, o industrializarse; el subdesarrollo o el desarrollo y; la dependencia o independencia definitiva de la nación.


[1] (Sánchez, Venezuela en la geopolítica de los alimentos. El ciclo de la oligopolización y transnacionalización de la industria, 2019).

[2] (Sánchez, Sistema agroalimentario venezolano, componente del poder nacional, 2016)

[3] (Gullo, 2014) La insubordinación fundante (3ª ed.). Buenos Aires: Biblos. Pág 63 – 81

[4] (Banko, 2016) Colloques. Recuperado el 23 de 06 de 2019, de La dinámica del comercio exterior venezolano (Siglo XIX: https://journals.openedition.org/nuevomundo/69978

[5] Durante el establecimiento del modelo colonial español, la mano de obra indígena es utilizada inicialmente para la producción, reemplazada posteriormente por esclavos de África Occidental, mismos esclavos que abandonaron las plantaciones de cacao, café y tabaco, para enrolarse en los ejércitos combatientes de la Guerra de Independencia, que fueron traicionados y despojados de sus títulos de tierras ofrecidas por Simón Bolívar, y que después del 24 de marzo de 1854, cuando se decreta la abolición de la esclavitud en Venezuela, pasaron a engrosar las filas del proletariado agrario (pardos, mestizos, negros) que, trabajan en condiciones de explotación, subpagados para poder sobrevivir (Urriola, 2007).

[6] (Araujo, 1968) Venezuela violenta (2010 ed.). Caracas, Venezuela: Fundación Editorial El perro y la rana. Pág 39 – 40

[7] Estos señores de la tierra, después de la abolición de la esclavitud, para mantener sus cultivos y desarrollar sus haciendas, apelaron a nuevas relaciones de producción, sustituyendo la mano de obra esclava por la “medianería”, y por lo tanto, el hombre libre, quedó atado a la tierra y al propietario de esta. La mitad de las matas que sembraba por su cuenta, pertenecían al propietario, y estaba obligado además, a trabajar en la finca por la remuneración que fijara el dueño, pagada en “fichas” que sólo podía hacer efectivas en la pulpería de la hacienda. Y por el otro lado, les abrían crédito para pagarles la otra mitad de las matas, que debía vender al mismo dueño, originándose una deuda que heredaban los familiares y los obligaba a mantenerse en el lugar hasta que fuera cancelada (De La Plaza, 2010)

[8] (Araujo, 1968) Op. cit.

[9] (Gullo, 2014) El libre comercio y la división internacional del trabajo, es el proyecto propuesto por Adam Smith en su famosa obra “Investigación sobre la naturaleza y causa de la riqueza de las naciones”, el mismo año de la declaración de independencia de Estados Unidos (1783), que muchas repúblicas latinoamericanas eligieron, logrando modernizar sus economías y alcanzar un progreso relativo importante. Pero, el modelo contenía en sí mismo, el germen propio del estancamiento. De hecho parte del planteamiento, estaba sustentado en que la naturaleza misma destinaba a los Estados a la agricultura y desaconsejaba la industrialización. Por lo tanto, sus ideas eran útiles al poder Inglés.

[10] En 1848, Gran Bretaña era el único Estado Nación industrializado.

[11] Ibid P 81

[12] Ibid P 81

[13] (Banko, 2016) Op. cit.

[14] (Gullo, 2014) Op. cit.

[15] (Gullo, 2014) OP. cit.

[16] (Cohen, 2009) Geopolitics: The Geography of International Relations. Rowman & Littlefield Publishing Group, Inc.

[17] Según diversas fuentes, con el establecimiento del modelo colonial español; desde 1599 (Siglo XVI) los principales productos de exportación venezolanos fueron harina de trigo (3200 arrobas), queso (12 arrobas), cueros (318 piezas), guayacán (50 quintales), zarzaparrilla (45 quintales) y lienzo criollo (50 varas). Así mismo que, a inicios del siglo XVII, ya había desaparecido el cultivo de trigo y se iniciaban los del cacao y tabaco en Valles del Tuy; convirtiéndose el cacao en el eje de la vida económica y en 1720, ya su producción se estimaba en 60.000 fanegas anuales. Cuarenta años después, el cultivo se había extendido y aumentado, alcanzando una producción de 130.000 fanegas. Los registros marcan que a mediados del siglo XVIII, en 1784, Frailes inician el cultivo de café en los Valles de Caracas, después de introducirse en los Llanos, cuya propagación sorpresivamente rápida, llega a los Valles de Aragua, y a partir de 1796 todas las nuevas plantaciones fueron de café. La exportación del nuevo cultivo fue de 4.800 quintales en 1796, 10.000 quintales en 1804, y 50.000 quintales en 1810 (Montilla, Marin, & Briceño, 1998). En 1830 el café ya era el primer producto exportado, superando los 78.000 quintales, seguido por el cacao; y desde 1840 las exportaciones del cultivo habían triplicado su valor, las de cacao también habían aumentado 50 %, cuya productividad estaba relacionada con la introducción de la “medianería” como nueva forma de relaciones de producción a costa de la explotación del hombre libre emancipado como consecuencia de su participación en la guerra de independencia, y que con la abolición de la esclavitud en 1954, como medianero puso todo su esfuerzo en desmontar, preparar la sombra y sembrar el café o el cacao, en la creencia de que estaba trabajando para sí (De La Plaza, 2010).

[18] (Banko, 2016) Op. Cit.

[19] (Banko, 2016) Op. cit.

[20] (Gullo, 2014) Op. Cit.

[21] (Banko, 2016) Op. cit

[22] (Banko, 2016) Op. Cit.

[23] Costumbre o práctica habitual de abandonar el desempeño de las funciones y deberes relacionado a un cargo u otro.

[24] (Araujo, 1968) Op. Cit.

[25] (Araujo, 1968) Op. Cit.

[26] (Jiménez, 2017)  La alianza energética entre la República Bolivariana de Venezuela y la República Popular China 2000 – 2016. Buenos Aires: Escuela Superior de Guerra Tte Gral Luís María Campos.

[27] (La Prensa, 2018) A 115 años de la Doctrina Drago, hoy reconocida a nivel mundial. Recuperado el 27 de 06 de 2019, de http://www.laprensa.com.ar/460872-A-115-anos-de-la-Doctrina-Drago-hoy-reconocida-a-nivel-mundial.note.aspx Canciller argentino Luis María Drago, que impuso en el mundo el principio de la no intervención militar para el cobro de las deudas contraídas con la banca internacional: “ninguna potencia europea puede obligar a una república americana, por medio de la fuerza, al pago de las deudas públicas con los estados o los súbditos extranjeros”. Aunque Roosevelt y su secretario de Estado, John Hay, se mostraron reticentes a intervenir, finalmente, el 13 de enero de 1903 se firmó en Washington el acuerdo por el cual, bajo la presión de los EEUU y la invocación venezolana de la Doctrina Drago, los ocupantes europeos se retiraron de sus posiciones.

[28] (Sánchez, Venezuela en la geopolítica de los alimentos. El ciclo de la oligopolización y transnacionalización de la industria, 2019) Op. Cit.

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