“QUIERO RELANZAR LA GRAN MISIÓN AGROVENEZUELA”

Chávez y sus opciones sobre la mesa[1], en tiempos de bloqueo y amenaza de intervención militar

“Quiero relanzar la Gran Misión AgroVenezuela, rescatando el legado del Comandante Hugo Chávez”[2], anunció el presidente Nicolás Maduro en días recientes, y ha puesto en marcha un proceso que tribute a la construcción colectiva, para su reimpulso. Efectivamente, debe ser bajo otro contexto de la realidad venezolana, esta que se vive, desde que se denominó al país una amenaza inusual y extraordinaria en 2015; antes (2014), por la caída en picada de los precios del petróleo; y ahora, con todas las opciones puestas sobre la mesa, incluyendo la intervención militar por parte de EEUU[3], mientras se adelanta el brutal bloqueo contra la Patria, apoyado por la Unión Europea y el Grupo de Lima; pero también, da un justo lugar, a los logros del modelo puesto en práctica por la Revolución Bolivariana en sus primeros 14 años, sobre el Sistema Agroalimentario Venezolano, y sin menosprecio, el alcance que tuvo hasta el 2016, incluso lo que sostiene, parte de los resultados actuales, como por ejemplo, la producción en la Comuna El Maizal, o las Alianzas Estratégicas que se adelantan con diferentes actores nacionales, y quizás hasta los convenios internacionales, con países aliados.

Por eso, sobre la Gran Misión AgroVenezuela hacemos esta primera entrega, que debe empezar por el principio, las opciones puestas sobre la mesa por Hugo Chávez desde 1999, resumidas en una serie de políticas estatales sobre el control soberano de los recursos naturales, que impactaron directamente en el sistema agroalimentario nacional, y aunque fue detonante de conflictos con los sectores oligopólicos nacionales transnacionalizados y transnacionales, buscaba impulsar un aparato productivo alterno en sectores estratégicos, como los alimentos; parte de los resultados, los sintetizamos a continuación.

LAS OPCIONES DE CHÁVEZ SOBRE LA MESA

Cuándo Hugo Chávez llegó a la presidencia, y optó por sus opciones, fueron los alimentos, los recursos naturales y la población, como componentes de poder nacional, sobre los cuales dirigió una cantidad de políticas aplicadas, que resumimos en el diseño de una estrategia nacional[4], que impactó en el sistema agroalimentario, partiendo con la aprobación de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela de 1999[5], dando el marco jurídico, para la activación del resto de las opciones mediante el Artículo 302. donde “El Estado se reserva (…) la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico”, y con el Artículo 305. “reconoce a la producción de alimentos de interés nacional (…) “y dictará medidas (…) que fueran necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento”.

Las opciones subsiguientes puestas en marcha se reflejaron en la aprobación de la Ley de Hidrocarburos (2001) y la Ley de Desarrollo Agrario (2001), que dispararon inmediatamente paros y desestabilización política en el país. Mediante el rechazo a la Ley de Tierras (ver imagen 1), se inició lo que se concretó en un golpe de estado en el año 2002 y, posteriormente la paralización de la industria petrolera, que generó hasta ese entonces las mayores pérdidas a la nación.

IMAGEN 1. Rueda de prensa de FEDENAGA donde rompe Gaceta Oficial de la publicación de la Ley de Tierras y desarrollo agrario, 2001. Fuente: Ana Navea- AVN- Aporrea.org, 2013

Posteriormente, las opciones consecutivas se concertaron en la creación del Ministerio de Alimentación (2003 – 2005); la Ley de Seguridad y Soberanía Alimentaria (2008); de Silos, Depósitos y Almacenes Agrícolas (2003); el incentivo a la producción nacional (desde 2001); además la Ley Orgánica para el Desarrollo de la Petroquímica (2009), entre otras leyes como Costos y Precios (2011) y; el proceso de regulación de semillas (2002). Todas estas permitieron al Estado:

1. Tomar el control de los Recursos Naturales Estratégicos y sus industrias estratégicas, siendo el caso más relevante la Exxon Mobil que terminó retirándose del país y demandando a PDVSA, por negarse a migrar a la nueva política de “Soberanía Petrolera”.

2. Incorporar tierras improductivas a la producción nacional y reorganización productiva, con la recuperación inicial de 2 millones 400 mil hectáreas de tierras ociosas, cifra que según equivalía al 37 % que, de acuerdo con el Censo Agropecuario de 1997, realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), estaban bajo latifundio. Proceso que continúa hasta el presente donde actualmente se superan las 3,7 millones de hectáreas recuperadas.

3. Participar directamente en las cadenas de comercialización del sistema agroalimentario venezolano, iniciado en el año 2003, inmediatamente después del golpe de estado y paro petrolero del 2002, en el cual fue incrementando su participación en el sector alimentos, y en las distintas áreas del sistema agroalimentario, llegando a distribuir y comercializar 45.661 t en el 2003 a 4.672.419 t de alimentos al 2014, bajo subsidio entre el 30 % y el 80 % de los precios y una cobertura nacional, en cuanto a atención de la población de un total de 494.018 a 22.475.746 personas (75% población) en el 2014[6].

4. Asumir la rectoría del sistema de silos y almacenaje nacional de alimentos del cual, el 47 % de estos establecimientos corresponden al sector público, y el 53 % al sector privado (2014).

5. Nacionalizar empresas estratégicas del Sistema Agroalimentario nacional o relacionadas a este, resaltando los casos de “Agroisleña y Agroflora”[7]. Desde este punto de vista, Agroisleña era una empresa transnacional española que con posición de dominio sobre el sector agroalimentario, generaba limitantes para el impulso a la producción nacional, además de fungir como extractora de recursos naturales venezolanos. Con la nacionalización de Agroisleña se logró masificar el impulso a la producción agrícola, por lo que se generó un crecimiento físico de la empresa a nivel nacional de 59 a 101 expendios y la atención de 90.000 a 500.000 productores al año 2014.

El otro caso de empresas transnacionales con presencia en el sistema agroalimentario venezolano, específicamente en la producción primaria, que pasó a la nacionalización en el año 2011, y con la cual se negociaba un acuerdo amistoso que no prospero, fue la Empresa Agropecuaria Flora (AGROFLORA), filial de la Compañía Inglesa, C.A. la cual operaba desde el año 1909, de capitales británicos y en su entonces subsidiaria de Vestey Group, teniendo la misma bajo su dominio el total de 290.000 ha y cuyo conglomerado de empresas cárnicas en su expansión internacional se ubicaban solamente en Australia, Nueva Zelanda, Brasil y Venezuela.

Esta empresa transnacional en el área de ganadería era la única empresa en Venezuela con el mayor desarrollo en el control de la alta genética, de hecho es la única que posee todo el sistema de ganadería desde la cría hasta la ceba en el país y posee el primer rebaño registrado en Venezuela, por lo tanto, estaba en manos transnacionales la mayor selección de características de importancia altamente estratégica y económica como el crecimiento, la fertilidad, habilidad materna y adaptación a condiciones del llano venezolano.

6. Controlar los precios de los alimentos e insumos para la producción de acuerdo al costo de producción y margen de ganancia, que en efecto generó el rechazo en los sectores de FEDECÁMARAS, en declaraciones de su entonces presidente Jorge Botti (21/11/2011), la “imposibilidad de generar un mayor abastecimiento de productos”. Sin embargo, el fin último era lograr la estabilidad de los precios y acceso a los bienes y servicios básicos, como en efecto ocurrió, esta ley y según datos del BCV, tomados por el diario El Universal el 26 de enero de 2014, refleja que la inflación en Venezuela se había mantenido en 27,2 % y 27,6% en el año 2010 y 2011 respectivamente, y agrega que en el 2012 (una vez entrada en vigencia la ley) la misma había descendido a 20,1%. Con estos datos puede inferirse que la aplicación dio resultados positivos inmediatamente. Sin embargo, es importante resaltar que en Venezuela existe regulación de precios desde el año 2003[8], específicamente en 19 productos de la cesta básica; y en el año 2008[9] se sostiene la fijación de los precios de los alimentos, productos o insumos agroalimentarios declarados de primera necesidad; por lo que se puede decir que los mismos se mantuvieron relativamente estables durante un largo período, hasta la desaparición física del Presidente Hugo Chávez en el año 2013 cuando la inflación aumentó vertiginosamente al 56,2%, hasta la fecha, sin lograr la aplicación de ninguna medida que pueda controlar la situación, generada en algunos aspectos por la disminución de la producción nacional.

7. Incentivar la producción nacional desde el 2001, mediante legislación en la cual, se fijó la cartera de créditos al sector agrícola a principio de cada año de los bancos comerciales y universales. Posteriormente en el año 2008, se fijaron las regulaciones de los créditos y ampliación de los mismos a todos los sectores del sistema agroalimentario, con énfasis en las incorporaciones de tierras en el proceso productivo, así como la agroindustria y la construcción de infraestructuras requeridas para optimizar procesos en el sector agrario.

8. En el marco de impulsar el incremento de la producción nacional inició la ejecución de infraestructura de riego desplegado en tres tipos acciones como grandes sistemas de riego, plan de perforación de pozos para apoyo a las comunidades, mantenimiento y recuperación de la infraestructura existente, incluyendo vialidades agrícolas y la instalación desde cero de infraestructura relacionada a los procesos productivos, diseminada a nivel nacional, relacionada a fábricas o plantas agroindustriales hasta en los sitios más inhóspitos del país, tomando en consideración que desde el punto de vista de retorno de la inversión y capital sólo el Estado era capaz de hacerlo, sólo el Estado pudo instalar a lo largo y ancho lo que ninguna empresa nacional de capitales privados hizo ni hará, un despliegue de plantas para procesamiento de frutas, hortalizas, tubérculos, maíz, cacao y chocolateras, de pescado, de leche, de alimentos balanceados, de sábila, de tractores, entre otros, relacionado al sector; incluyendo las plantas nacionalizadas para darle cuerpo a la creación y desarrollo de una cadena agroindustrial y de producción primaria bajo el nombre de Unidades de Propiedad Social en una conceptualización que Chávez afinaba cada día, sobre sus mismos planteamientos; según esta visión debía ejecutarse con impulso estatal; y por otra parte desde la geopolítica se considera como “aptitud para la organización del espacio interior”[10]de las naciones, que incluye su ocupación y extensión de la población en el territorio.

9. Desarrollar el ámbito científico tecnológico, como desafío a las transnacionales del Know – how; que pueden llegar a controlar, los territorios a través de la posesión de las patentes y desarrollos biotecnológicos de semillas y otros recursos; mediante el impulso de la ley de semillas, material para la producción, animales e insumos biológicos, donde se declara de interés nacional las actividades de obtención, investigación, producción, comercialización y todas aquellas actividades en el uso de semillas; acompañado con la instalación de infraestructura en distintas regiones del país, y un despliegue relacionado a la capacitación de investigadores, técnicos y productores.

Y por último, no puede dejar de mencionarse que entraron en juego intereses vitales a través de estas acciones, desnudando el conflicto con oligopolios nacionales transnacionalizados y transnacionales, inmersos en el sistema agroalimentario, que se mantienen hasta la fecha.

RESULTADOS DE LAS OPCIONES PUESTAS SOBRE LA MESA

Los resultados de la aplicación de todas estas opciones, parecieran en estos tiempos de crisis política y económica desvanecerse como agua entre los dedos, impidiendo ver claramente, el alcance de lo que podemos llamar el mayor impulso estatal[11]que llevó adelante la Revolución Bolivariana en sus primeros años en este tema, y que nos referimos “a todas las políticas realizadas por un Estado para crear o incrementar cualquiera de los elementos que conforman el poder de ese Estado”[12]; o “todas las acciones llevadas a cabo por un Estado periférico tendientes a poner en marcha las fuerzas necesarias para superar el estado de subordinación”[13].

  • Resultados sobre los Recursos Naturales Estratégicos

Los resultados en concreto, partiendo de los recursos naturales estratégicos (Petróleo) fue el control de los mismos, a través de la mayoría accionaria del 30 al 60 %, aumento de regalías de 1 al 33 %, el ISLR del 34 al 50 %; tanto fue el impacto de la intervención del Estado, que se certificaron las  mayores reservas del mundo en la Faja Petrolífera del Orinoco y las reservas pasaron de Bitumen a Petróleo.

  • Resultados alimentarios de la población

Por otra parte, no sólo hubo resultados en el control de los recursos naturales y por ende, en mayores ingresos a la nación, acompañado de altos precios de los hidrocarburos; en el tema alimentario de la población se obtuvieron gigantescos avances, sin ánimo de desvalorizar la situación actual. Sin embargo, Venezuela llegó a formar parte hasta el 2015, de los primeros países con menor Indice de Prevalencia Subalimentación en el mundo[14] con la reducción del hambre a < 5%; aumentó el consumo nacional de alimentos > 3.000 Kcal/per/día; redujo del Nº absoluto de personas con hambre a menos de 1,3 millones, disminuyó la desnutrición en niños < 5 años a 3,37 %; aumentó en 50% el promedio de crecimiento de los niños que en los años 90 era de 0,8 cm a 1,9 cm; o sea, los niños de la Revolución Bolivariana, crecieron el doble que en otros años.

  • Resultados de producción nacional

Estos resultados que colocaron a la población venezolana como constituyente de su poder nacional, en uno de los más altos niveles, en cuanto a indicadores en materia de alimentación en el mundo, fueron acompañados por un proceso de incentivo a la producción nacional, que parte por la incorporación de tierras ociosas a la producción agropecuaria, según su vocación de uso. Por lo tanto, también se puede evidenciar, independientemente de las posiciones encontradas, entre los juegos de intereses en el sector agroalimentario, que se impactó en la producción primaria nacional, incrementando las hectáreas de siembra, pasando de 1.638.295[15] hectáreas en el año 1998 a 3.400.000 hectáreas cultivadas ya para el año 2012[16], que corresponde a un incremento de la superficie de un 107 %; de igual forma evolucionó el aumento de un poco más de 2.000.000[17] t a más de 3.000.000[18] t al año, sólo de cereales, siendo este, uno de los sectores más importantes de la dieta nacional justificado con la incorporación de tierras aprovechables (ver Imagen 2).

IMAGEN 2. Aumento de la producción nacional de cereales en Venezuela, 1998 -2015. Fuente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con información FEDEAGRO 1998 – 2001 y FAO 2010 -2015

También, se incrementó la superficie regable en un 84 % (1.055.000 ha)[19], a través de inversiones cuantiosas a la infraestructura de riego instalada hace varias décadas, las cuales requerían o requieren aún, para su eficiente funcionamiento, así como la construcción de nuevos sistemas, generando un inmenso crecimiento en comparación al año 1998 cuando existían 570.699 ha (228.699 públicas y 342.000 privadas).

En cuanto al crecimiento del rebaño nacional fue de un 55 %; en el año 1.998 oscilaba en aproximadamente en 10.000.000 cabezas, el cual ascendió a 12.904.130 cabezas según censo agrícola del año 2.008, superaba las 14.200.000 cabezas entre el 2011 y 2014 según el Ministerio de Agricultura y Tierras, creciendo a 15.508.097[20] animales en el 2016. Sumado a esto y no es para menos, porque son resultados dependientes de las acciones llevadas a cabo, aumentó el consumo de carnes (bovina, pollo y cerdo) a 82,1 kg/per/año, correspondiente a un incremento del 30%. Sin embargo, uno de los elementos de importancia a resaltar es, que del total de carne de bovina que se consumía, el 70 % era de producción nacional, según el BCV, mientras que aún se importaba el 30 % para cubrir el aumento del consumo como se contempla en la Ley de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria del año 2008.

Se incrementó la producción de los rubros estratégicos[21] como el maíz (128%), arroz (82 %), papa (67 %), hortalizas (101 %), frutas (22,7 %), carne bovina, porcina y ave (28,7%, 61 % y 162 % respectivamente) y no menos importante, aunque de forma incipiente, se incrementó la producción de semillas en un 298,8 %, como muestra del esfuerzo que se hace en materia de producción nacional, como desafío tecnológico a las transnacionales del Know – how, cuando apenas en el año 2000, se producían 5.500 t según SENASEM

Tampoco, se intenta desconocer la importación de alimentos en este período, con el fin de garantizar la disponibilidad, por el incremento del consumo en Venezuela, que pasó de las 2.200 a 3092 Kcal/per/día hasta 2015; que al igual como en la carne bovina, se precisa para otros rubros como el maíz, arroz, papa, pollo, etc, en diferentes proporciones; o como el caso del trigo, que por las condiciones edafoclimáticas del país, no permite la producción nacional a escala. Sin embargo, es necesario hacer un esfuerzo por defenestrar el relato sobre Venezuela, de que el país “importa todo lo que consume” o “no produce nada de lo consume”.

En sintesis, estas fueron las opciones puestas sobre la mesa y los resultados desde 1999 al 2014. La aplicación de políticas estatales sobre el control soberano de los recursos naturales, que impactaron directamente en el Sistema Agroalimentario Venezolano, que aunque fue detonante de conflictos con los sectores oligopólicos transnacionalizados y transnacionales, buscaba impulsar un aparato productivo nacional alterno, en sectores estratégicos, para disminuir la vulnerabilidad relacionada a, la dependencia de la renta petrolera y en provecho de los ingresos que se obtenían.

Planteamientos finales

En la actualidad, este racimo de logros en el tema alimentario, parece esfumarce, como ya se mencionó, por la situación sufrida de desabastecimiento intermitente de alimentos e inflación desbordada, que afecta severamente la disponibilidad y el acceso, sobre todo entendiendo que la población venezolana subió a los más altos estándares en los indicadores alimentarios, como se evidencia.

Por ahora, no nos atrevemos a proyectar el futuro, si puede o no, revertirse esta situación con la puesta en marcha de métodos adecuados, innovadores y revolucionarios, en el reimpulso de la Gran Misión AgroVenezuela, que puedan ejecutarse en el marco del fuerte bloqueo que sufre el país; crisis generada en primera instancia por la caída en picada de los precios de los hidrocarburos a partir del 2014 (ver imagen 3), para lo cual evidentemente no se estaba preparado, exacerbando las vulnerabilidades, que otros, en estas condiciones aprovechan para acabar con el Estado – Nación, y que se expresan en las acciones unilaterales que se ejercen sobre Venezuela, para ahogar su economía, matar a la población de hambre y mantener permanentemente, la desestabilización política que haga colapsar más allá del gobierno, a la nación.

IMAGEN 3. Caída de los ingresos petroleros en Venezuela (Ene 2014 – 2016)

Por otra parte, sí afirmamos que, con el reimpulso de la Gran Misión AgroVenezuela, es indispensable, no olvidar como estrategia, que el sistema agroalimentario todo, es factor constitutivo del poder nacional, o sea, el autoabastecimiento de alimentos es poder nacional, más no se garantiza por sí sólo, que con el aumento de la producción, los alimentos lleguen a toda la población, si faltan políticas que garanticen el acceso a éstos.

Esos son temas para próximas entregas, pero adelantamos también que, bajo el modelo de producción actual, el sistema agroalimentario venezolano y del mundo, es interdependiente de los recursos naturales estratégicos para su funcionamiento (tierra, agua, petróleo, gas y biodiversidad), inmersos a su vez, en una dinámica de competencia mundial; y que además, juntos (recursos naturales estratégicos y autoabastecimiento de alimentos) son de interés vital para la existencia de un Estado, vital para la existencia de su población, más aún para Venezuela, en las condiciones actuales de bloqueo, econonómico, financiero, comercial y naval por parte de EEUU.

Y finalmente, si la alimentación es un indicador del nivel de desarrollo, y de importancia para la geopolítica, para la Revolución Bolivariana debe ser sinónimo de vivir bien, y por ende, el objetivo del reimpulso de la Gran Misión AgroVenezuela, como opciones de Chávez sobre la mesa, en tiempos de bloqueo y amenaza de intervención militar.


[1] Artículo resumen del trabajo de investigación Sistema Agroalimentario Venezolano, componente del poder nacional, presentado en 2014, y publicado en 2019 en Alimentosypoder.com

[2] (Nicolás Maduro, 2020)

[3] El presidente de EEUU, Donald Trump, en rueda de prensa en Nueva Jersey el 11 de agosto 2017: “Tenemos muchas opciones en Venezuela, incluyendo una posible opción militar en caso de ser necesario”, reproduciéndose en el discurso de todos los voceros de la Casa Blanca, con respecto a Venezuela en “todas las opciones están sobre la mesa”.

[4] (Sánchez, 2016) Op cit., p 137

[5] (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999)

[6] (MINPPAL, 2015) Memoria y cuenta del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación. República Bolivariana de Venezuela. Recuperado el 16 de 03 de 2016

[7] (Sánchez, 2016) Op. Cit., p 82 y 102

[8] Según Decreto 2.304 de la Gaceta Oficial 37.626

[9]  (Ley de seguridad y soberanía agroalimentaria de la República Bolivariana de Venezuela, 2008) en su art 20. Numeral 4.

[10] (Jiménez & Sánchez, 2014) Op cit., p 147

[11] (Gullo, 2014) La insubordinación fundante (3ª ed.). Buenos Aires: Biblos. 186 p

[12] Ibid., p 48

[13] Ibid., p 48

[14] (FAO, 2013) Op. Cit.

[15] (FEDEAGRO, 2019) Superficie cosechada por rubros 1998. Recuperado el 16 de 04 de 2019, de https://fedeagro.org/estadisticas-agricolas/produccion-agropecuaria/superficie-cosechada-por-grupos/

[16] (FAO, 2015), Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. República Bolivariana de Venezuela. Recuperado el 16 de 02 de 16, de http://www.fao.org/nr/water/aquastat/countries_regions/ven/indexesp.stm La superficie cultivada está compuesta por una superficie arable de 2.700.000 hectáreas y una superficie bajo cultivos permanentes de 700.000 hectáreas.

[17] (FEDEAGRO, 1998) Producción. Recuperado el 26 de 02 de 2016, de https://fedeagro.org/estadisticas-agricolas/produccion-agropecuaria/produccion/

[18] (FAO, 2016) Global Information and Early Warning System. Recuperado el 29 de 02 de 2016, de Venezuela: http://www.fao.org/giews/countrybrief/country.jsp?code=VEN

[19] (FAO, 2015) Op. Cit.

[20] Anunciado por el Ministro para la Agricultura Productiva y Tierras, en el año 2016, en el marco del Plan Nacional de Vacunación de ese año

[21] (ULA , 1998 – 2013) Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013

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