CHÁVEZ Y SUS OPCIONES SOBRE LA MESA

Recursos naturales, alimentos y población

no toda la economía social debe ser estatal; hay áreas que son altamente estratégicas (…) tienen que estar en manos del Estado, del Estado nacional”

Hugo Chávez Frías
Discurso memoria y cuenta ante Asamblea Nacional el 13/01/2012

Así como ahora, contra Venezuela todas las opciones estratégicas están sobre la mesa, incluyendo la intervención militar por parte de EEUU[1]; el presidente Chávez en 1999, sin mucho alarde de su estrategia también desplegó las suyas, en relación a los recursos naturales de esta nación, entendiendo que existe una carrera mundial por éstos, entre los diferentes actores del sistema internacional, para la obtención a como dé lugar de ellos, y no perder su estatus de crecimiento, desarrollo y consumo, llámense EEUU, China, Rusia, Alemania, España, Brasil u otro, incluyendo empresas transnacionales; y tomando en consideración que, la economía venezolana se basa principalmente en la explotación petrolera como motor esencial de todo su sistema, y del mundo; por ser además, “la primera reserva mundial de petróleo; pero también el octavo país con mayores reservas de gas y primero en Suramérica; la décima reserva de hierro y la segunda en Suramérica, la onceava reserva de agua dulce del mundo y cuarta en Suramérica; así como la cuarta en potencial hidroeléctrico en la región y tercera en capacidad instalada, entre otros atributos por desarrollar como la tierra cultivable[2](ver imagen 1); aplicó una serie de políticas estatales sobre el control soberano de los recursos naturales, que impactaron directamente en el sistema agroalimentario nacional, y aunque fue detonante de conflictos con los sectores oligopólicos nacionales transnacionalizados y transnacionales, buscaba impulsar un aparato productivo alterno en sectores estratégicos, como los alimentos.

IMAGEN 1. Recursos naturales estratégicos de Venezuela, relacionados al SAV[3]

COMPETENCIA MUNDIAL POR LOS RECURSOS NATURALES

Se plantea que la competencia mundial por los recursos naturales, es generada por la “presión que ejercen diferentes factores geopolíticos[4] como la globalización, a través de la creciente y cada vez mayor demanda de recursos en los procesos de industrialización, llevado a cabo principalmente por empresas transnacionales, buscando la maximización de sus ganancias; la población, por su crecimiento y urbanización, que requiere mayor demanda de agua potable y tierras para cultivar y urbanizar; la escasez de los recursos naturales estratégicos, por la excesiva extracción y utilización como el petróleo y gas; e incluso el cambio climático, a través del calentamiento global, que afecta los suministros de agua, alimentos, producción de petróleo y gas; impactando en la carrera por estos recursos vitales, para la supervivencia de los estados nacionales, llegando a desencadenar o exacerbar conflictos, como el que adelanta EEUU[5] contra Venezuela, y es que los mismos, tienen “significación económica, que permite satisfacer necesidades vitales, culturales y políticas, cuya obtención puede efectuarse en territorio propio o ajeno mediante la acción combinada del trabajo, el capital, la tecnología, el comercio, la política y en ocasiones, la guerra[6].

PODER NACIONAL: ALIMENTOS, RECURSOS NATURALES Y POBLACIÓN

Por otra parte, es importante destacar que desde este análisis, consideramos a los alimentos, recursos naturales y la población, constituyentes del poder nacional, y su relación determinante con otros factores para la composición del mismo; en referencia[7] a que, el Poder de las Naciones está conformado por diferentes factores como, el geográfico; seguido de, la posibilidad de autoabastecerse de alimentos; los recursos naturales o materias primas que posee; luego la producción industrial; así como, la infraestructura militar; dándole importancia, al tamaño y calidad de la población y; el carácter, la moral nacional, y la calidad de gobierno, como conformadores de ese poder, en resumen, “todos los factores o componentes tangibles e intangibles; que implican al pueblo y al gobierno, así como lo público y lo privado, que permitan dar a una nación proyección de poder, o más quantum de poder con respecto a otra nación”[8]; en este caso de Venezuela o cualquier otra.

LOS ALIMENTOS Y LA SEGURIDAD NACIONAL

En relación a los alimentos, crudamente es preciso comentar que “los medios para lograr la autosuficiencia alimentaria no son una cuestión humanitaria, sino un asunto de guerra”[9] entonces, si se está ante una intervención militar, hay que prepararse para la guerra.

En este sentido, es válido mencionar que las grandes potencias, han considerado el tema de los alimentos cuestión vital para sus naciones; en el caso de Gran Bretaña, durante las guerras mundiales, sufrió del bloqueo de sus suministros de alimentos, por parte de Alemania, cuando su importación “representaba más del 60 % de la dieta nacional”, por lo que asumió a “los alimentos como un insumo vital para ganar la guerra y a como dé lugar, lograr la autosuficiencia alimentaria”[10].

En el caso de EEUU, en los años 40 durante la II Guerra Mundial, creó un comité que estudiara “los hábitos alimentarios de su población”, para la integración como mano de obra a la industria militar y, el envío como tropas al frente de batalla.

Para EEUU la producción de alimentos está situada en el conjunto de políticas estratégicas de seguridad nacional a través de su “poderoso lobby” empresarial, que lleva adelante su política exterior “food power” que no es más, que una forma de proyección de poder desplegada a partir de ese año mediante, la Fundación Rockefeller que “nucleaba a los máximos referentes y corporaciones de origen norteamericano del sistema agroalimentario: productores de maquinaria, de semillas, insumos, energía, créditos agrícolas, procesamiento y logística comercial (como Stándar Oil, Chase Manhattan Bank, Cargill, Cartepillar, Jonh Deere, Monsanto, Dow, United Fruit, Gerber y Ralston Purina, entre otras)” para el control mundial de los alimentos, que llevó a cabo con la Revolución verde, la cual “fue pensada en una estrecha alianza con el sector oligopólico petrolero y granario”[11].

Por lo tanto, se considera que con este reordenamiento de 1940, las políticas energéticas comenzaron a impactar directamente en el sistema agroalimentario y a partir de allí, asegurar el suministro energético implica, asegurar el suministro alimentario (…) Más aún, el agotamiento de la economía del petróleo, puede representar el fin de la economía agroindustrial a gran escala, y con ello, el food power internacional[12]; y por otra parte, particularmente sobre Venezuela, es inobjetablemente, tanto por su ubicación cercana al centro de poder y considerarla además, su área de influencia, fue notablemente subordinada e inevitablemente inmersa en esta configuración.

RECURSOS VITALES DE VENEZUELA Y LA PRODUCCIÓN DE ALIMENTOS

En cuanto a, la relación de interdependencia de los alimentos, con los recursos naturales vitales de Venezuela cómo petróleo, gas, agua y tierra, sólo basta realizar un breve repaso.

En relación a petróleo y gas, en Venezuela, adicional al aporte por ingresos fiscales para poner en movimiento el sistema agroalimentario, la refinación nacional con capacidad de 1303 MBD[13], en sus 6 refinerías, aporta la energía (combustible) para el transporte de todo el sector, de maquinarias agrícolas, plantas agroindustriales, eléctricas, así como todo el subsistema de consumo de alimentos, vialidad y materias primas a la petroquímica, que tiene una capacidad instalada de 6231 millones de toneladas métricas destinadas para este sector; que a su vez puede proveer los fertilizantes (puede suplir toda la demanda anual de úrea) e insecticidas, entre los más importante, además de, la producción de plásticos, vinilos, para el uso en el envasado y empaques de los alimentos; así como la fabricación de plásticos para tanques, mangueras y sistemas de riegos.

A través del recurso agua y suelo; si hablamos de energía eléctrica, la hidroeléctrica provee a todos los servicios agropecuarios, servicios de bombeo agrícola, industria, comercio de alimentos, entre otros componentes del sistema agroalimentario nacional; y si es superficial o subterránea aporta el mayor uso al sistema agrícola (74%), el 53 % proviene de los ríos, lagunas y embalses, de los cuales se pueden mencionar los grandes sistemas de riego Río Tiznado y Río Guárico, que con sus embalses sustentan 32.000 ha y 45.000 hectáreas respectivamente, en los llanos centrales, así como también el eje de desarrollo agrario socialista Río Santo Domingo – Paguey (1712 ha regables), además del proyecto agrario socialista Planicie de Maracaibo (20.000 ha) y el proyecto agrario integral socialista Valle de Quibor (26.000 ha); y un 42,7 % de extracción subterránea.

En cuanto a, suelos minerales y agrícolas, cuenta y además, se pueden certificar las mayores reservas de roca fosfórica para la elaboración de fertilizantes fosfatados, que apuntalaría a la sustitución de importaciones y cobertura total de la demanda, durante 30 años, sumado a las suficientes superficies para la incorporación a tierras cultivables.

RELEVANCIA DE LA POBLACIÓN

Ahora bien, Venezuela es un país con un territorio de 916.445 km², 800.000 km² de espacio marítimo y 159.542 km² de zona en reclamación; puede considerarse un país mediano; “es más grande que Chile; o Paraguay, Uruguay y Ecuador juntos; o igual al territorio que ocupan agrupados Alemania, Italia, Austria, Suiza y Países Bajos en Europa Central, con una ubicación privilegiada continental y marítima, andina y amazónica; y en relación, al suelo y subsuelo, es uno de los países con significativas presencia de recursos naturales estratégicos”[14].

Cuenta con una población de 31.828.110 habitantes, estimadas al año 2018, con proyección del censo nacional 2011[15], ubicándose en el cuarto lugar en Sudamérica, de acuerdo al número de habitantes, después de Brasil, Colombia y Argentina, sin embargo es el segundo, con mayor densidad (33 hab/km2), o sea, después de Brasil es el que más poblado tiene su territorio, ofreciendo aun, gran extensión para el crecimiento y desarrollo de la misma, la cual ha crecido en un 27 % desde 1998 (cuando contaba con aproximadamente 23 millones de personas), siendo el 96 % nacida en el país, lo que da fortaleza de arraigo a una nación.

Estos datos parecieran irrelevantes, pero en la construcción del poder nacional, tanto el tamaño del territorio como de su población interesa a los Estados. De hecho, los migrantes venezolanos según OIM[16] corresponden a 2.648.509 personas, alrededor del 8 % de la población actual, aunque se divulguen cifras cambiantes constantemente por la situación; más no se promocionan los 2.500.000 españoles (5,4% de su población) que viven fuera de su país[17] cuya migración se profundizó con la crisis económica desde el 2008; lo cierto es, que la necesidad de aumentar este número, sin datos de fuentes oficiales como población, estadísticas, registros migratorios, y se discuta la migración irregular y la población en tránsito; o vista de otro modo, con la aplicación de sanciones por parte de EEUU, con el fin de desmejorar las condiciones de vida de la población venezolana, buscando el colapso del gobierno “aunque se produzca un período de sufrimiento en términos de meses o años”[18], apunta desde esta óptica a debilitar este factor, en cantidad y calidad y otros factores del poder, como el carácter y la moral nacional, y por ende, mellar la constitución de poder; de aquí la importancia de la misma.

En resumen, la evidente relación interdependiente de los alimentos con el petróleo, gas, agua y tierra, puede afectar los suministros, afectando a las poblaciones en consideración a su tamaño y calidad y por otra parte, perturbando el carácter y la moral nacional.

LAS OPCIONES DE CHÁVEZ SOBRE LA MESA

Cuándo Hugo Chávez llegó a la presidencia, y optó por sus opciones sobre la mesa, fueron los alimentos, los recursos naturales y la población, como componentes de poder nacional, sobre los cuales dirigió una cantidad de políticas aplicadas, que resumimos en el diseño de una estrategia nacional[19], que impactó en el sistema agroalimentario, partiendo con la aprobación de la Constitución Nacional de la República Bolivariana de Venezuela de 1999[20], dando el marco jurídico para la activación del resto de las opciones mediante el Artículo 302. “El Estado se reserva (…) la actividad petrolera y otras industrias, explotaciones, servicios y bienes de interés público y de carácter estratégico” y el Artículo 305. “reconoce a la producción de alimentos de interés nacional (…) “y dictará medidas (…) que fueran necesarias para alcanzar niveles estratégicos de autoabastecimiento”.

Las opciones subsiguientes puestas en marcha se reflejaron en, la aprobación de la Ley de Hidrocarburos (2001) y la Ley de Desarrollo Agrario (2001) que dispararon inmediatamente paros y desestabilización política en el país. Mediante el rechazo a la Ley de Tierras (ver imagen 2), se inició lo que se concretó en un golpe de estado en el año 2002 y posteriormente, la paralización de la industria petrolera, que generó hasta ese entonces las mayores pérdidas a la nación.

IMAGEN 2. Rueda de prensa de FEDENAGA donde rompe Gaceta Oficial de la publicación de la Ley de Tierras y desarrollo agrario, 2001.

Fuente: Ana Navea – AVN – Aporrea.org, 2013

Las opciones consecutivas, se concertaron en la creación del Ministerio de Alimentación (2003 – 2005); la Ley de Seguridad y Soberanía Alimentaria (2008); de Silos, Depósitos y Almacenes Agrícolas (2003); el incentivo a la producción nacional (desde 2001); además la Ley Orgánica para el Desarrollo de la Petroquímica (2009), entre otras leyes como Costos y Precios (2011) y; el proceso de regulación de semillas (2002). Todas estas permitieron al Estado:

1. Tomar el control de los Recursos Naturales Estratégicos y sus industrias estratégicas, siendo el caso más relevante la Exxon Mobil que terminó retirándose del país y demandando a PDVSA, por negarse a migrar a la nueva política de “Soberanía Petrolera”.

2. Incorporar tierras improductivas a la producción nacional y reorganización productiva, con la recuperación inicial de 2 millones 400 mil hectáreas de tierras ociosas, cifra que según equivalía al 37 % que, de acuerdo con el Censo Agropecuario de 1997, realizado por el Instituto Nacional de Estadística (INE), estaban bajo latifundio. Proceso que continúa hasta el presente donde actualmente se superan las 3,7 millones de hectáreas recuperadas.

3. Participar directamente en las cadenas de comercialización del sistema agroalimentario venezolano, iniciado en el año 2003, inmediatamente después del golpe de estado y paro petrolero del 2002, en el cual fue incrementando su participación en el sector alimentos, y en las distintas áreas del sistema agroalimentario, llegando a distribuir y comercializar 45.661 t en el 2003 a 4.672.419 t de alimentos al 2014, bajo subsidio entre el 30 % y el 80 % de los precios y una cobertura nacional, en cuanto a atención de la población de un total de 494.018 a 22.475.746 personas (75% población) en el 2014[21].

4. Asumir la rectoría del sistema de silos y almacenaje nacional de alimentos del cual el 47 % de estos establecimientos corresponden al sector público y el 53 % al sector privado (2014).

5. Nacionalizar empresas estratégicas del Sistema Agroalimentario nacional o relacionadas a este, resaltando los casos de “Agroisleña y Agroflora”[22]. Desde este punto de vista, Agroisleña era una empresa transnacional española que con posición de dominio sobre el sector agroalimentario, generaba limitantes para el impulso a la producción nacional, además de, fungir como extractora de recursos naturales venezolanos. Con la nacionalización de Agroisleña se logró masificar el impulso a la producción agrícola, por lo que se generó un crecimiento físico de la empresa a nivel nacional de 59 a 101 expendios y la atención de 90.000 a 500.000 productores al año 2014.

El otro caso de empresas transnacionales con presencia en el sistema agroalimentario venezolano, específicamente en la producción primaria, que pasó a la nacionalización en el año 2011, y con la cual se negociaba un acuerdo amistoso que no prospero, fue la Empresa Agropecuaria Flora (AGROFLORA), filial de la Compañía Inglesa, C.A. la cual operaba desde el año 1909, de capitales británicos y en su entonces subsidiaria de Vestey Group, teniendo la misma bajo su dominio el total de 290.000 ha y cuyo conglomerado de empresas cárnicas en su expansión internacional se ubicaban en Australia, Nueva Zelanda, Brasil y Venezuela.

Esta empresa transnacional en el área de ganadería era la única empresa en Venezuela con el mayor desarrollo en el control de la alta genética, de hecho es la única que posee todo el sistema de ganadería desde la cría hasta la ceba en el país y posee el primer rebaño registrado en Venezuela, por lo tanto, estaba en manos transnacionales la mayor selección de características de importancia altamente estratégica y económica como el crecimiento, la fertilidad, habilidad materna y adaptación a condiciones del llano venezolano.

6. Controlar los precios de los alimentos e insumos para la producción de acuerdo al costo de producción y margen de ganancia, que en efecto generó el rechazo en los sectores de FEDECÁMARAS, en declaraciones de su entonces presidente Jorge Botti (21/11/2011), la “imposibilidad de generar un mayor abastecimiento de productos”. Sin embargo, el fin último era lograr la estabilidad de los precios y acceso a los bienes y servicios básicos, como en efecto ocurrió, esta ley y según datos del BCV, tomados por el diario El Universal el 26 de enero de 2014, refleja que la inflación en Venezuela se había mantenido en 27,2 % y 27,6% en el año 2010 y 2011 respectivamente, y agrega que en el 2012 (una vez entrada en vigencia la ley) la misma había descendido a 20,1%. Con estos datos puede inferirse que la aplicación dio resultados positivos inmediatamente. Sin embargo, es importante resaltar que en Venezuela existe regulación de precios desde el año 2003[23], específicamente en 19 productos de la cesta básica; y en el año 2008[24] se sostiene la fijación de los precios de los alimentos, productos o insumos agroalimentarios declarados de primera necesidad; por lo que se puede decir que los mismos se mantuvieron relativamente estables durante un largo período, hasta la desaparición física del Presidente Hugo Chávez en el año 2013 cuando la inflación aumentó vertiginosamente al 56,2%, hasta la fecha, sin lograr la aplicación de ninguna medida que pueda controlar la situación, generada en algunos aspectos por la disminución de la producción nacional.

7. Incentivar la producción nacional desde el 2001, mediante legislación en la cual, se fijó la cartera de créditos al sector agrícola a principio de cada año de los bancos comerciales y universales. Posteriormente en el año 2008, se fijaron las regulaciones de los créditos y ampliación de los mismos a todos los sectores del sistema agroalimentario, con énfasis en las incorporaciones de tierras en el proceso productivo, así como la agroindustria y la construcción de infraestructuras requeridas para optimizar procesos en el sector agrario.

8. En el marco de impulsar el incremento de la producción nacional inició la ejecución de infraestructura de riego desplegado en tres tipos acciones como grandes sistemas de riego, plan de perforación de pozos para apoyo a las comunidades, mantenimiento y recuperación de la infraestructura existente, incluyendo vialidades agrícolas y la instalación desde cero de infraestructura relacionada a los procesos productivos, diseminada a nivel nacional, relacionada a fábricas o plantas agroindustriales hasta en los sitios más inhóspitos del país, tomando en consideración que desde el punto de vista de retorno de la inversión y capital, sólo el Estado era capaz de hacerlo, sólo el Estado pudo instalar a lo largo y ancho, lo que ninguna empresa nacional de capitales privados hizo, ni hará, un despliegue de plantas para procesamiento de frutas, hortalizas, tubérculos, maíz, cacao y chocolateras, de pescado, de leche, de alimentos balanceados, de sábila, de tractores, entre otros, relacionado al sector; incluyendo las plantas nacionalizadas para darle cuerpo a la creación y desarrollo de una cadena agroindustrial y de producción primaria bajo el nombre de Unidades de Propiedad Social en una conceptualización que Chávez afinaba cada día, sobre sus mismos planteamientos; según esta visión debía ejecutarse con impulso estatal; y por otra parte desde la geopolítica se considera como “aptitud para la organización del espacio interior”[25] de las naciones, que incluye su ocupación y extensión de la población en el territorio.

9. Desarrollar el ámbito científico tecnológico, como desafío a las transnacionales del Know – how; que pueden llegar a controlar los territorios a través de la posesión de las patentes y desarrollos biotecnológicos de semillas y otros recursos; mediante el impulso de la ley de semillas, material para la producción, animales e insumos biológicos, donde se declara de interés nacional las actividades de obtención, investigación, producción, comercialización y todas aquellas actividades en el uso de semillas; acompañado con la instalación de infraestructura en distintas regiones del país, y un despliegue relacionado a la capacitación de investigadores, técnicos y productores.


Y por último, no puede dejar de mencionarse que entraron en juego intereses vitales a través de estas acciones, desnudando el conflicto con oligopolios nacionales transnacionalizados y transnacionales, inmersos en el sistema agroalimentario, que se mantienen hasta la fecha.

RESULTADOS DE LAS OPCIONES PUESTAS SOBRE LA MESA

Los resultados de la aplicación de todas estas opciones, parecieran en estos tiempos de crisis política y económica, desvanecerse como agua entre los dedos, impidiendo ver claramente, el alcance de lo que podemos llamar el mayor impulso estatal[26] que llevó adelante la Revolución Bolivariana en sus primeros años, en este tema, y que nos referimos “a todas las políticas realizadas por un Estado para crear o incrementar cualquiera de los elementos que conforman el poder de ese Estado”[27]; o “todas las acciones llevadas a cabo por un Estado periférico, tendientes a poner en marcha las fuerzas necesarias para superar el estado de subordinación”[28].

En 1999, un 21 %[29] de personas padecían hambre (aproximadamente 4.671.692 personas), medidas a través del Índice de Prevalencia de Subalimentación (IPS), el cual había ascendido del 13,5 % en 1992, cuando Venezuela asumió el compromiso de disminuir el hambre a la mitad, en la Cumbre Mundial de la Alimentación (CDA-1996)[30].

Esto quiere decir que al final de los años 90, Venezuela presentaba una situación considerable en el tema alimentario, poniendo en riesgo las generaciones futuras, por el impacto que este flagelo estaba generando en el sector infantil, donde los niños, según los indicadores de peso y talla disminuían irreversiblemente. Situación que no era aislada a la producción de alimentos, desde la producción primaria, pasando por la agroindustria y el proceso de comercialización de los mismos; se describe a un Estado a disposición de los grandes grupos monopólicos/oligopólicos del sector agroindustrial, en el marco de una política neoliberal de cara al libre mercado, sin mejora en el acceso de alimentos a toda la población y, que pareciera querer repetirse en la actualidad, después de 20 años.

a. Resultados sobre los Recursos Naturales Estratégicos

Los resultados en concreto, partiendo de los recursos naturales estratégicos (Petróleo) fue, el control de los mismos, a través de, la mayoría accionaria del 30 al 60 %, aumento de regalías de 1 al 33 %, el ISLR del 34 al 50 %; tanto fue el impacto de la intervención del Estado, que se certificaron las  mayores reservas del mundo en la Faja Petrolífera del Orinoco, y las reservas pasaron de Bitumen a Petróleo.

b. Resultados alimentarios de la población

Por otra parte, no sólo hubo resultados en el control de los recursos naturales y por ende, en mayores ingresos a la nación, acompañado de altos precios de los hidrocarburos; en el tema alimentario de la población se obtuvieron gigantescos avances que hoy en día aún sopesan a los encontrados en 1999, sin ánimo de desvalorizar la situación actual. Sin embargo, Venezuela llegó a formar parte de los primeros países con menor Indice de Prevalencia Subalimentación en el mundo[31] con la reducción del hambre a < 5%; aumentó el consumo nacional de alimentos > 3.000 Kcal/per/día; redujo del Nº absoluto de personas con hambre a menos de 1,3 millones, disminuyó la desnutrición en niños < 5 años a 3,37 %; aumentó en 50% el promedio de crecimiento de los niños que en los años 90 era de 0,8 cm a 1,9 cm; o sea, los niños de la Revolución Bolivariana, crecieron el doble que en otros años.

c. Resultados de producción nacional

Estos resultados que colocaron a la población venezolana como constituyente de su poder nacional, en uno de los más altos niveles en cuanto a indicadores, en materia de alimentación en el mundo, fueron acompañados por un proceso de incentivo a la producción nacional que parte por, la incorporación de tierras ociosas a la producción agropecuaria, según su vocación de uso. Por lo tanto, también se puede evidenciar, independientemente de las posiciones encontradas entre los juegos de intereses en el sector agroalimentario, que se impactó en la producción primaria nacional, incrementando las hectáreas de siembra, pasando de 1.638.295[32] hectáreas en el año 1998 a 3.400.000 hectáreas cultivadas ya para el año 2012[33], que corresponde a un incremento de la superficie de un 107 %; de igual forma, evolucionó el aumento de un poco más de 2.000.000[34] t a más de 3.000.000[35] t al año, sólo de cereales, siendo este, uno de los sectores más importantes de la dieta nacional, justificado con la incorporación de tierras aprovechables (ver Gráfica 1).

GRÁFICA 1. Aumento de la producción nacional de cereales en Venezuela,
1998 -2015

También, se incrementó la superficie regable en un 84 % (1.055.000 ha)[36], a través de inversiones cuantiosas a la infraestructura de riego instalada hace varias décadas, las cuales requerían o requieren aún, para su eficiente funcionamiento, así como la construcción de nuevos sistemas, generando un inmenso crecimiento en comparación al año 1998 cuando existían 570.699 ha (228.699 públicas y 342.000 privadas).

En cuanto al crecimiento del rebaño nacional, fue de un 55 %. En el año 1.998, oscilaba en aproximadamente 10.000.000 de cabezas, el cual ascendió a 12.904.130 cabezas, según censo agrícola del año 2.008, superaba las 14.200.000 cabezas entre el 2011 y 2014 según el Ministerio de Agricultura y Tierras, y crecieron a 15.508.097[37] animales en el 2016. Sumado a esto, y no es para menos, porque son resultados dependientes de las acciones llevadas a cabo, aumentó el consumo de carnes (bovina, pollo y cerdo) a 82,1 kg/per/año (Ver Gráfica 2), correspondiente a un incremento del 30%. Sin embargo, uno de los elementos de importancia a resaltar es, que del total de carne de bovina que se consumía, el 70 % era de producción nacional, según el BCV, mientras que aún se importaba el 30 %, para cubrir el aumento del consumo como se contempla en la Ley de Seguridad y Soberanía Agroalimentaria del año 2008.

GRÁFICA 2. Incremento del consumo de carne en Venezuela (2010 -2013)

Se incrementó la producción de los rubros estratégicos[38] (ver GRÁFICA 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9) como el maíz (128%), arroz (82 %), papa (67 %), hortalizas (101 %), frutas (22,7 %), carne bovina, porcina y ave (28,7%, 61 % y 162 % respectivamente) y no menos importante, aunque de forma incipiente, se incrementó la producción de semillas en un 298,8 %, como muestra del esfuerzo que se hace en materia de producción nacional, como desafío tecnológico a las transnacionales del Know – how, cuando apenas en el año 2000, se producían 5.500 t según SENASEM

Tampoco, se intenta desconocer la importación de alimentos en este período, con el fin de garantizar la disponibilidad, por el incremento del consumo en Venezuela, que pasó de las 2.200 a 3092 Kcal/per/día hasta 2015; que igual como, en la carne bovina, se precisa para otros rubros como el maíz, arroz, papa, pollo, etc, en diferentes proporciones; o como el caso del trigo (ver gráfica 10) que por las condiciones edafoclimáticas del país, no permite la producción nacional a escala. Sin embargo, es necesario hacer un esfuerzo por defenestrar el relato sobre Venezuela, de que el país “importa todo lo que consume” o “no produce nada de lo consume”.

GRÁFICA 3, 4, 5, 6, 7, 8 y 9


Fuente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con datos de Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013
Fuente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con datos de Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013
Fuente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con datos de Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013
Fuente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con datos de Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013

Fuente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con datos de Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013
Fuente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con datos de Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013
uente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con datos de Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013

GRÁFICA 10.

Fuente: csánchezyg, SAV componente del poder nacional. Cálculos propios con datos de Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013

Estas fueron las opciones puestas sobre la mesa y los resultados desde 1999 al 2014. La aplicación de políticas estatales sobre el control soberano de los recursos naturales, que impactaron directamente en el Sistema Agroalimentario Venezolano, que aunque fue detonante de conflictos con los sectores oligopólicos nacionales transnacionalizados y transnacionales, buscaba impulsar un aparato productivo nacional alterno en sectores estratégicos, para disminuir la vulnerabilidad relacionada a la dependencia de la renta petrolera, y en provecho de los ingresos que se obtenían.

Planteamientos finales

Este racimo de logros en el tema alimentario, en la actualidad, parece esfumarce como ya se mencionó, por la situación de desabastecimiento intermitente de alimentos e inflación desbordada que afecta severamente la disponibilidad y el acceso, sobre todo entendiendo que la población venezolana subió a los más altos estándares en los indicadores alimentarios como se evidencia; sin embargo, se innova en otros métodos para paliar tal situación, mas no es de interes abordar este período en esta publicación; sin embargo sí puede hacerse una correlación o proyección en el tiempo con indicadores como el Indice de Prevalencia de Subalimentación desde el año 1999 cuando Chávez pone sus opciones sobre la mesa, observándose, que aún con la condición actual de aumento al 11,7 % correspondiente a 3.700.000 personas, según la FAO[39] en los últimos cuatro años (2014 – 2017), y que escandaliza a seguidores y detractores, no se compara ni en porcentaje, ni en cantidad, al número de población vulnerable que encontró la Revolución Bolivariana en sus inicios, ni siquiera con el 2002 – 2004 cuando se paralizó el país por la industria petrolera. Ver gráfica 11.

GRÁFICA 11

Por ahora, no nos atrevemos a proyectar el futuro, si puede o no, revertirse esta situación con la puesta en marcha de métodos adecuados, innovadores y revolucionarios que puedan ejecutarse en el marco del fuerte bloqueo que sufre el país; crisis generada en primera instancia por la caída en picada de los precios de los hidrocarburos a partir del 2014 (ver imagen 3), para lo cual evidentemente no se estaba preparado, exacerbando las vulnerabilidades, que otros, en estas condiciones aprovechan para acabar con el Estado – Nación y que se expresan en las acciones unilaterales, que se ejercen sobre Venezuela para ahogar su economía y mantener permanentemente, la desestabilización política que haga colapsar más allá del gobierno, a la nación.

IMAGEN 3. Caída de los ingresos petroleros en Venezuela (Ene 2014 – 2016)

Fuente: Telesur, 2016

Lo que sí es indispensable es, no olvidar en el diseño de cualquier estrategia nacional, que el sistema agroalimentario es factor constitutivo del poder nacional, o sea, el autoabastecimiento de alimentos es poder nacional, así como es interdependiente de los recursos naturales estratégicos para su funcionamiento, inmersos a su vez, en una dinámica por la competencia mundial entre los países o actores; y que además, juntos (recursos naturales estratégicos y autoabastecimiento de alimentos) son de interés vital para la existencia de un Estado, vital para la existencia de su población, que a través de la alimentación como indicador del nivel de desarrollo y de importancia para la geopolítica, “está relacionado con todas las capacidades del ser humano para progresar, luchar, vivir y reproducirse, de tener mayor rendimiento laboral y calidad de trabajo, así como el desarrollo de la inteligencia, pudiendo elevar los niveles de enseñanza y cubrir las exigencias científicas y tecnológicas, que permitirán adelantar un proceso de industrialización”[40], por tanto, generar su crecimiento y desarrollo en medio de una disputa por los recursos escasos, del cual Venezuela no escapa, puesto que por la distribución desigual de los mismos, es poseedora de grandes reservas estratégicas, las cuales considera de carácter estratégico e interés nacional, porque de ahí depende su industrialización (otro factor de poder) y cuyo potencial puede incidir en lograr mejor posicionamiento en el sistema internacional, que dependerá de la imposición estatal al sistema económico internacional, por su posición periférica y dependiente de la economía globalizada.


[1] El presidente de EEUU, Donald Trump, en rueda de prensa en Nueva Jersey el 11 de agosto 2017: “Tenemos muchas opciones en Venezuela, incluyendo una posible opción militar en caso de ser necesario”, reproduciéndose en el discurso de todos los voceros de la Casa Blanca, con respecto a Venezuela en “todas las opciones están sobre la mesa”.

[2] (Sánchez, 2016) Sistema agroalimentario venezolano, componente del poder nacional. Buenos Aires, Argentina: Instituto de Enseñanza Superior del Ejército. 162 p

[3] SAV: Sistema Agroalimentario Venezolano

[3] (Klare, 2008) Resource Competition and World Politics in the Twenty-First Century. EEAS, From early warning to early action, Bruselas: European Union External Action, 293 – 301.

[4] (RT, 2019) El asesor de seguridad nacional de EEUU Jhon Bolton, en entrevista con Fox Business el 28 de enero de 2019 en la Casa Blanca, en medio de la escalada de la crisis con Venezuela, apuntó que estaban “conversando con las principales compañías estadounidenses” cuyo objetivo es “que produzcan el petróleo en Venezuela”. “Sería bueno para el pueblo de Venezuela y para el pueblo de los EEUU”.

[5] (Marini, 1985) El conocimiento geopolítico. Buenos Aires: Escuela Superior de Guerra.448 p

[6] SAV: Sistema Agroalimentario Venezolano

[7] (Morgenthau, 1973 (ed 2006)) Política entre las naciones. La lucha por el poder y la paz. Buenos Aires: GEL.

[8] (Sánchez, 2016) Op. Cit., p 10,

[9] (Borrell, 2013) Alimentos y poder: Relaciones para una aproximación teórica desde el realismo. Conjuntura Internacional. Belo Horizonte. Vol 10. Nº 2, 3 – 62.

[10] Ibid., p 4

[11] Ibid., p 13

[12] Ibid., p 13

[13] Millones de Barriles Diarios

[14] (Jiménez & Sánchez, 2014) Posicionamientode Venezuela como potencia energética mundial. La Revista de la Escuela Superior de Guerra “Tte Grl Luís María Campos”, May – Ago 14(587), 145.

[15] (INE, 2018) Instituto Nacional de Estadística de Venezuela. Recuperado el 12 de 04 de 2019, de Población proyectada al 2018: http://www.ine.gov.ve/

[16] (Organización Internacional para las Migraciones (OIM), 2018) OIM. Recuperado el 12 de 04 de 2019, de Migration trends in the americas: https://www.iom.int/sites/default/files/dtm/venezuela_dtm_201809.pdf

[17] (EL MUNDO, 2018) Otros 76.000 españoles se marcharon al extranjero en 2017 y ya son más de 2,5 millones. Recuperado el 22 de 04 de 2019, de https://www.elmundo.es/espana/2018/03/20/5ab0ff78ca474113548b4632.html

[18] (TERCERA INFORMACIÓN, 2019) Exembajador sugiere “acelerar el colapso” de Venezuela. Recuperado el 18 de 04 de 2019, de https://www.tercerainformacion.es/video/2019/01/30/william-brownfield-ex-embajador-de-eeuu-en-caracas-durante-una-entrevista-de-octubre-de-2018-en-este-momento-quizas-la-mejor-resolucion-seria-acelerar. En entrevista en octubre de 2018 a William Bronwfield, exembajador de EEUU en Caracas, en relación a las sanciones que aplica EEUU contra Venezuela y particularmente contra PDVSA afirma: “es la única empresa que produce en estos momentos divisas, ingresos, para el pueblo venezolano. Si vamos a sancionarla, el impacto será contra todo el pueblo, el ciudadano común y corriente de las comunidades […] en este momento quizás la mejor resolución sería acelerar el colapso aunque produzca un período de sufrimiento mayor en términos de meses o años […]Ese es el argumento por qué no hoy, por qué hemos esperado tanto, por qué no lo hacemos mañana”. A la fecha ya ha sido sancionada PDVSA en varios aspectos.

[19] (Sánchez, 2016) Op cit., p 137

[20] (Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, 1999)

[21] (MINPPAL, 2015) Memoria y cuenta del Ministerio del Poder Popular para la Alimentación. República Bolivariana de Venezuela. Recuperado el 16 de 03 de 2016

[22] (Sánchez, 2016) Op. Cit., p 82 y 102

[23] Según Decreto 2.304 de la Gaceta Oficial 37.626

[24]  (Ley de seguridad y soberanía agroalimentaria de la República Bolivariana de Venezuela, 2008) en su art 20. Numeral 4.

[25] (Jiménez & Sánchez, 2014) Op cit., p 147

[26] (Gullo, 2014) La insubordinación fundante (3ª ed.). Buenos Aires: Biblos. 186 p

[27] Ibid., p 48

[28] Ibid., p 48

[29], (MPPP, 2015) según datos tomados de FAO en el Estado de la inseguridad en el mundo desde 1990 – 2013 y el Instituto Nacional de Nutrición (INN)

[30] (FAO, 2013) Organización de las Naciones Unidas Para la Alimentación y la Agricultura. Recuperado el 16 de 04 de 2019, de Reconocimiento de la FAO a Venezuela: http://www.fao.org/americas/noticias/ver/es/c/230150/

[31] (FAO, 2013) Op. Cit.

[32] (FEDEAGRO, 2019) Superficie cosechada por rubros 1998. Recuperado el 16 de 04 de 2019, de https://fedeagro.org/estadisticas-agricolas/produccion-agropecuaria/superficie-cosechada-por-grupos/

[33] (FAO, 2015), Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura. República Bolivariana de Venezuela. Recuperado el 16 de 02 de 16, de http://www.fao.org/nr/water/aquastat/countries_regions/ven/indexesp.stm La superficie cultivada está compuesta por una superficie arable de 2.700.000 hectáreas y una superficie bajo cultivos permanentes de 700.000 hectáreas.

[34] (FEDEAGRO, 1998) Producción. Recuperado el 26 de 02 de 2016, de https://fedeagro.org/estadisticas-agricolas/produccion-agropecuaria/produccion/

[35] (FAO, 2016) Global Information and Early Warning System. Recuperado el 29 de 02 de 2016, de Venezuela: http://www.fao.org/giews/countrybrief/country.jsp?code=VEN

[36] (FAO, 2015) Op. Cit.

[37] Anunciado por el Ministro para la Agricultura Productiva y Tierras, en el año 2016, en el marco del Plan Nacional de Vacunación de ese año

[38] (ULA , 1998 – 2013) Saber.ula.ve Hojas de balance de alimentos INN 1998 – 2013

[39] (FAO, 2018) Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional en América Latina y El Caribe. Recuperado el 10 de 04 de 2019, de Desigualdad y sistemas alimentarios: http://www.fao.org/3/CA2127ES/CA2127ES.pdf

[40] (Marini, 1985) Op cit.

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