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EL BLOQUEO ES UNA OPORTUNIDAD PARA SALIR DEL PODER HEGEMÓNICO MUNDIAL

Romper el carácter rentista, dependiente, y dejar de jugar el papel que nos asignaron históricamente las grandes potencias occidentales, como productor de materias primas para sus países industrializados; agregando valor, incluso en el sistema agroalimentario, por lo tanto, no podemos seguir siendo sólo meros exportadores de materias primas básicas.

DESCARGA AQUÍ EL LIBRO: OPERACIÓN BLOQUEO DE ALIMENTOS A VENEZUELA

Desde 2014, Estados Unidos ejecuta contra Venezuela una Guerra No Convencional, que ha sido catalogada de híbrida, multiforme, multidimensional, difusa. Para eso, ha impuesto sobre el país un bloqueo económico, financiero y comercial, a través de un conjunto de Medidas Coercitivas Unilaterales (MCU), como opciones económicas de su estrategia para atacar al enemigo, acompañadas por acciones políticas, diplomáticas, militares y de propaganda mediática sin precedentes, con el fin de imponer un cambio de régimen, utilizando a los alimentos como munición de guerra, infligiéndole castigo a la población venezolana, y más allá, intentado acabar con el Estado-Nación.

DE LA REVOLUCIÓN VERDE A LA TRANSICIÓN VERDE

El reacomodo de los principales actores del sistema internacional buscando controlar el suministro de alimentos en medio de la competencia mundial por los recursos naturales, decidiendo que se comerá en el planeta, y a la vez, garantizando la seguridad alimentaria para sus poblaciones, mientras transitan su camino hacia una supuesta e inmediata transición verde, sin perder su estatus de poder, al mismo tiempo que el mundo avanza hacia lo que se ha denominado la ‘Tripolaridad’ y de seguro, marcará el contexto de las futuras cumbres de alimentación.

¿CÓMO OPERÓ EL BLOQUEO DE ALIMENTOS A VENEZUELA EN 2020?

Es necesario señalar, en este escenario actual de evidente victoria bolivariana, que no sólo obtener los objetivos propios y ganar, puede ser el fin de un conflicto, posponerlo o evitarlo, también es un propósito de la estrategia, que constantemente ha aplicado el poder imperial estadounidense, aunque haya salido derrotado por ahora, para mantenerse a la espera de una mejor oportunidad de avanzar.

EL HAMBRE ENTRE EL CORONAVIRUS Y LA GUERRA

El hambre sigue en aumento en el mundo, incluso aún mueren más personas por esta causa, que por el coronavirus. Hablar de ‘hambre cero’ sigue siendo una falacia, después que Estados Unidos gastó 300 millones de dólares al día durante 20 años en la Guerra de Afganistán y sin acabar con los talibanes, dejando además, una de las peores crisis alimentarias, cuyo requerimiento de ayuda humanitaria en el 2021, aunque no lo digan los organismos multilaterales, equivale a 4,33 días de guerra o conflicto armado en el mismo país.

CONSTRUCCIÓN DE UNA CRISIS ALIMENTARIA EN VENEZUELA II

En esta segunda parte, se mostrará la utilización de los organismos multilaterales de la ONU como instrumentos para validar crisis humanitarias, promovidas por los estados de mayor poder, movidos por sus propios intereses y en nombre de la comunidad internacional, mediante actores no estatales, como agencias, Organizaciones No Gubernamentales (ONG), la llamada sociedad civil, actores privados y hasta grandes empresas, advirtiendo y admitiendo a su vez, la posibilidad de intervenciones militares, generando una alerta, por el riesgo a la manipulación de indicadores alimentarios mundiales.

CONSTRUCCIÓN DE UNA CRISIS ALIMENTARIA EN VENEZUELA (I)

Sobre Venezuela se intenta constantemente sentar bases, para construir una de las crisis alimentarias más grande del mundo, donde es requerida la asistencia humanitaria urgente, con el fin insertar en el imaginario mundial, la necesidad de una intervención militar “humanitaria” o ‘la responsabilidad de proteger’ a la población, que precisamente Estados Unidos vulnera para causarle sufrimiento y alcanzar un cambio de régimen.

¿AZÚCAR O EDULCORANTE? HABLEMOS DE LA STEVIA O KA’A HE’E

Con la Stevia, se grafica un ejemplo más, sobre la competencia mundial que existe por los recursos naturales, particularmente con aquellos relacionados a la alimentación, y en este caso, cómo la biodiversidad juega un rol de importancia estratégica en esta disputa. Pero además, cómo los principales países copian, utilizan, se apropian y explotan los conocimientos populares, tradicionales, ancestrales, así como los esfuerzos científicos y tecnológicos de los países periféricos.